La conducción de la CGT Rosario participó de una mesa de trabajo convocada por Sadop para abordar la crisis laboral en el ámbito educativo.
La conducción de la Confederación General del Trabajo (CGT) Regional Rosario participó de una mesa de trabajo convocada por el Sindicato Argentino de Docentes Privados (Sadop) para debatir la situación que atraviesa el sector docente. Del encuentro participaron referentes de ambas organizaciones.
Miguel Vivas, secretario general de la CGT Rosario, agradeció la convocatoria e hizo mención a Martín Lucero, titular de Sadop Rosario. Vivas afirmó: «Valoramos enormemente esta invitación. Los docentes cumplen una tarea fundamental para el presente y el futuro de nuestro país, y merecen un salario que esté a la altura de esa responsabilidad».
En la mesa se debatió la situación salarial del sector, con paritarias que no acompañan el poder adquisitivo de los trabajadores de la educación. La CGT Rosario se comprometió a colaborar en las acciones que sean necesarias para revertir ese cuadro.
Vivas también se refirió al rumbo de la central obrera regional: «Esta CGT va a hablar con todos y dialogar con todos. No nos importa la procedencia ni el lineamiento político de cada gremio. Lo que nos importa es el trabajador. A cada trabajador de esta ciudad y esta región, esta CGT lo va a defender».
El dirigente mencionó datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec): «Los números son contundentes y no admiten ningún tipo de maquillaje. En el primer trimestre de 2026 hay más de un millón cien mil argentinos sin trabajo, la informalidad laboral trepó al 44,2% y el empleo registrado privado perdió casi 97 mil puestos en un año. El gobierno destruyó empleo de calidad y lo reemplazó por precariedad. Eso no es recuperación, eso es una condena para los trabajadores».
Según datos del Indec, la creación de empleo está motorizada mayormente por trabajos precarios o de tiempo parcial, con un incremento de la informalidad de 2,2 puntos porcentuales respecto al mismo período del año anterior. La destrucción de puestos de trabajo formales alcanzó a 19 de las 23 provincias del país, mientras los salarios nominales volvieron a quedar por debajo de la inflación interanual.
