La Cámara alta dio sanción al tratado de libre comercio con Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza, que contempla desgravaciones para productos agroindustriales argentinos y un mercado de unos 15 millones de consumidores.
El Senado de la Nación aprobó este jueves, por unanimidad, el Acuerdo de Libre Comercio entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC), integrada por Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza. La votación, que contó con 65 votos afirmativos, se realizó en el marco de la sesión en la que también se trataron otros asuntos.
El acuerdo, firmado en Río de Janeiro el 16 de septiembre de 2025, establece una zona de libre comercio entre los cuatro países europeos y los Estados del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay). Según el texto remitido por el Poder Ejecutivo, el convenio busca liberalizar bienes y servicios, mejorar las condiciones para las inversiones, reducir obstáculos técnicos, ampliar el acceso a compras públicas y establecer reglas comunes sobre propiedad intelectual y desarrollo sostenible.
La senadora Belén Montes de Oca, miembro informante, definió el convenio como “un instrumento estratégico para la Argentina”. La legisladora señaló que el acuerdo “permite abrir las puertas de la producción argentina a un bloque de más de 15 millones de consumidores con un alto poder adquisitivo”.
El bloque europeo otorgará preferencias arancelarias para más del 97% de las exportaciones del Mercosur. Para la Argentina, la apertura incluye desgravación inmediata para limones, naranjas, maní, aceites vegetales, legumbres, biodiésel y productos pesqueros, así como mejores condiciones de acceso para carne bovina, carne aviar, productos lácteos y miel. Suiza concederá una cuota bilateral de 55.000 hectolitros de vino con arancel cero. El convenio reconoce 108 indicaciones geográficas argentinas, entre ellas “Patagonia” y “La Rioja, Argentina” para vinos y “Cordero patagónico” para carnes.
El Mercosur preservó exclusiones y cronogramas de adaptación de hasta 15 años para sectores considerados sensibles. Las partes no podrán crear nuevos derechos de importación ni incrementar los comprometidos en sus listas arancelarias, salvo excepciones previstas por el tratado.
Las negociaciones comenzaron en Buenos Aires en julio de 2017 y atravesaron 14 rondas. Durante 2025 se intensificaron con tres reuniones presenciales en Buenos Aires y encuentros virtuales. El acuerdo alcanza comercio de bienes, servicios, inversiones, reglas de origen, compras gubernamentales, competencia, propiedad intelectual, medidas sanitarias y fitosanitarias, obstáculos técnicos, defensa comercial y solución de controversias. También obliga a las partes a publicar normas y resoluciones administrativas que puedan afectar el funcionamiento del tratado y establece intercambio periódico de estadísticas.
El embajador Rubén Ruffi, director de Asuntos Institucionales del Mercosur, defendió el texto en comisión como “un paso significativo en la estrategia de relacionamiento externo de la República Argentina”. Según explicó, el objetivo es dar mayor previsibilidad a las empresas y diversificar mercados.
El tratado entrará en vigor el primer día del tercer mes posterior a que al menos un Estado de la AELC y uno del Mercosur hayan depositado sus instrumentos de ratificación. También contempla mecanismos de aplicación provisional. Noruega actuará como depositaria del acuerdo y Paraguay coordinará las actuaciones correspondientes al Mercosur.
