La investigación por el asesinato del policía federal Rodolfo Manfredi suma dos imputados, padre e hijo del clan Muñoz. En el barrio persisten interrogantes sobre la presencia de los agentes en el lugar y los procedimientos posteriores.
La investigación por el asesinato del policía federal Rodolfo Manfredi, ocurrido en Villa Banana el 11 de junio, sumó dos nuevos imputados. Se trata de Eduardo «Edu» Muñoz y su hijo de 17 años, quienes fueron imputados este viernes por el fiscal federal Matías Scilabra. Ambos pertenecen al clan Muñoz, vinculado a la banda que históricamente organizó Dalmacio «Sapo» Saravia, preso por narcotráfico.
Con estas imputaciones ya son cinco los acusados: cuatro miembros de la misma familia y un hombre acusado de encubrimiento por haberse llevado el arma y otras pertenencias del policía que no fueron halladas. Eduardo Muñoz fue aprehendido en el barrio Tablada, donde se mantenía evadido de un pedido de captura.
La causa avanza para determinar quién mató a Manfredi e hirió a otro de los dos policías federales que la noche del 11 de junio ingresaron a pasillos de Villa Banana. También se investiga el entramado de narcomenudeo en la zona, por el cual los Muñoz están acusados de delitos relacionados al comercio de drogas.
Sin embargo, persisten interrogantes sobre el motivo por el cual tres agentes abocados a patrullajes estaban de civil en ese lugar. Según versiones recogidas en el barrio, los policías preguntaron por cocaína de una manera que levantó sospechas entre los transeros, lo que derivó en una alerta y posterior emboscada. No se ha confirmado quién disparó primero, más allá del testimonio de un policía sobreviviente.
Vecinos de Villa Banana expresaron preocupación tanto por el hecho como por las consecuencias. Denunciaron operativos que calificaron como «razzia» y presentaron quejas por apremios en un Centro Territorial de Denuncias (CTD). Una mujer de 57 años declaró: «Villeros, crotos, basuras, ustedes saben quién mató a nuestro compañero y no quieren hablar». Otra vecina de 72 años afirmó: «Esposaron a mi hijo, empezaron a golpearlo, le pegaban patadas con los botines en el rostro, en diversas partes del cuerpo. Comenzaron a romper distintos artefactos, como por ejemplo un televisor, tiraron una pared abajo». Cuatro agentes federales quedaron bajo investigación por una denuncia de golpiza que provocó la fractura de un brazo.
La comunidad también alerta sobre posibles disputas territoriales tras el desmantelamiento del clan Muñoz. Un referente barrial señaló: «Es un barrio partido en dos, la zona más conflictiva quedó como hace 20 años y ahí avanzó la narcocriminalidad». Una semana después del crimen, la Justicia provincial autorizó el derribo de tres domicilios en la zona. Una fuente barrial indicó: «Lo que tiraron abajo eran aguantaderos, lugares para consumidores. Los verdaderos búnkeres son las casas que tiene el Sapo y los galpones donde acopian».
El asesinato ocurrió en un pasillo dominado por el narcomenudeo. La Fiscalía federal sostiene que los agentes ingresaron a «realizar identificaciones», pero desde la propia fuerza cuestionan ese argumento porque los agentes del Plan Bandera están designados para patrullajes en uniforme. Un testigo de identidad reservada declaró haber escuchado a uno de los imputados decir a los policías «que ahí no se vendía droga y que se fueran». En el barrio afirman que los policías preguntaron «por la de 3», una dosis de cocaína que no se comercializa en Villa Banana sino en La Boca, lo que habría generado sospechas.
El único policía ileso declaró que, al ser reconocidos, buscaron salir del barrio y que uno de los Muñoz comenzó a disparar. En el barrio ponen en duda quién gatilló primero. Manfredi recibió tres balazos por la espalda que le causaron la muerte.
Este jueves fue detenido Eduardo Muñoz y su hijo de 17 años. El viernes, el fiscal Scilabra les atribuyó los mismos cargos que a Luis y Jorge Muñoz: homicidio calificado por ser cometido contra un miembro de fuerza de seguridad, dos tentativas por los agentes sobrevivientes, tenencia de armas y comercialización de estupefacientes organizada. En Villa Banana coinciden en que los Muñoz estuvieron en la escena del crimen y aseguran que uno de ellos se jactó de lo ocurrido días después.
