El filósofo y ensayista Eudald Espluga analiza en el podcast ‘No n’hi ha per tant!’ las ideas de las élites tecnológicas sobre el colapso ecológico y social, y plantea el concepto de «lujo comunal» como alternativa.
El filósofo y ensayista Eudald Espluga, autor de obras como ‘No seas tú mismo’ y ‘Imaginar el fin’, sostuvo en el podcast ‘No n’hi ha per tant!’ que Elon Musk no se preocupa por el cambio climático porque asume que morirá el 99,9% de la población mundial pero él se salvará. Según Espluga, a magnates como Musk o Peter Thiel el colapso ecológico y social no les representa una tragedia a evitar entre todos, sino una criba demográfica en la que la mayoría de la humanidad resulta prescindible.
Espluga afirmó que lo que realmente desvela al creador de Tesla o SpaceX no es el planeta abrasado, sino la posibilidad de que una Inteligencia Artificial General destruya a la propia élite antes de que puedan consumar su salvación en búnkeres privados o colonias espaciales. Esta filosofía, señaló, engarza con la llamada ‘Ilustración Oscura’ (Dark Enlightenment), una corriente neorreaccionaria popularizada por teóricos como Nick Land que rechaza la democracia representativa para abogar por ‘dictadores CEO’ y corporaciones estatales.
El ensayista citó datos del Informe sobre Desigualdad Climática de Oxfam Intermón según los cuales el 1% más rico de la población mundial contamina lo mismo que los dos tercios más pobres. ‘La promesa de la Ilustración Oscura no es seductora: lo que promete es el infierno eterno para casi todos’, declaró Espluga. Asimismo, explicó que ‘empresas como Anthropic nacen del pánico real de sus propios fundadores a que la IA se desboque y acabe con la especie humana’, y recordó cómo magnates como Peter Thiel ofrecen conferencias teológicas sobre el Anticristo señalando a activistas como Greta Thunberg por ‘bloquear el progreso’.
Desde el Instituto de Filosofía del CSIC, investigadores en ética y tecnología advierten sobre el riesgo de sustituir la gobernanza democrática por estos mesianismos tecnológicos desregulados.
Frente a los proyectos apocalípticos fallidos, como la megaciudad The Line en Arabia Saudita, que pasó de proyectar 170 kilómetros en el desierto a recortarse a apenas 2 kilómetros, Espluga invitó a recuperar el significado etimológico de la palabra apocalipsis: ‘revelar’ y ‘desvelar’. Apoyándose en la teóloga Catherine Keller, el ensayista planteó: ‘Debemos dejar de ver el apocalipsis como una historia de destrucción total para entenderlo como una historia de transformación radical’.
Para Espluga, la respuesta a la crisis no pasa por acumular provisiones en un trastero ni por la resignación, sino por el ‘lujo comunal’. Es decir, democratizar el acceso a bienes públicos de alta calidad como bibliotecas, sanidad, transporte o vivienda cooperativa. ‘No se trata de consumir menos para sobrevivir amargados, sino de reconfigurar la sociedad para vivir mejor juntos’, concluyó.
Fuente: La Vanguardia.
