El youtuber y cantante Ian Lucas, de 27 años, regresa a la televisión como jurado de MasterChef Junior tras haber ganado la edición Celebrity. En una entrevista con LA NACION, habló sobre su nuevo rol, su vida personal y sus proyectos.
Ian Lucas, youtuber, cantante y ganador de MasterChef Celebrity, se prepara para ocupar un nuevo rol en la televisión: será uno de los jurados de MasterChef Junior, junto a Germán Martitegui y Maru Botana. El reality infantil, que contará con 12 participantes y tendrá a Verónica Lozano en la conducción, se estrena este viernes 16 de octubre, a las 21.30, por Telefe y HBO Max.
Hace apenas unos meses, Lucas estaba del otro lado de la mesada, pendiente de las devoluciones del jurado de MasterChef Celebrity. Ahora, después de consagrarse ganador de la pasada edición, el youtuber y cantante de 27 años regresa a la pantalla para ocupar un lugar completamente diferente.
Detrás de este presente hay una historia que empezó mucho antes de su llegada a la televisión. Lucas creció en Banfield, en el sur del conurbano bonaerense, y comenzó a trabajar a los 13 años. Después de la separación de sus padres, asumió responsabilidades en su casa, empezó a cocinar para su hermano menor, Teo, y buscó la manera de ayudar económicamente a su familia. Mientras todavía iba a la escuela, grababa videos para internet y viajaba los fines de semana para hacer presentaciones.
Con el tiempo, convirtió aquella pasión en una carrera y hoy tiene más de 38 millones de suscriptores en YouTube. También se abrió camino como cantante y actor: participó en las series juveniles Soy Luna y O11CE, de Disney, y a los 15 años compartió escenario con su padre, Gustavo de Mendonça, líder de Los Tulipanes, en Laten corazones. Este año acompañó a Marley en Por el mundo y sumó otro logro: el 19 de marzo se consagró campeón de MasterChef Celebrity, tras imponerse frente a Sofía “La Reini” Gonet.
Ahora se prepara para regresar a las cocinas del reality, aunque esta vez desde otro lugar. En diálogo con LA NACION, Ian Lucas habló de su nuevo rol en MasterChef Junior, de cómo cambió su vida tras ganar el reality, de su relación con Renata Mónaco, sus ganas de ser padre y los proyectos que tiene por delante.
De participante a jurado
—Hace apenas unos meses estabas del otro lado de la mesada. ¿Cómo te sentís ahora en este nuevo rol? ¿Te imaginabas regresar tan pronto?
—La verdad es una locura. Fue todo este mismo año. El otro día estaba con Germán al lado, en el mismo escenario, y dije: “¡Qué flash!”. Porque es un maestro, está en otro nivel de la cocina. A mí siempre me encantó cocinar y estar ahora compartiendo algo con él, y con los más chiquitos también… Es un sueño.
—¿Qué tipo de jurado querés ser? ¿Más exigente o más compañero de los chicos?
—Yo soy el jurado puente, literalmente. Porque siento que estuve donde están los chicos, que Maru y Germán no estuvieron de ese lado, y puedo entenderlos mucho más y aconsejarlos sobre cómo resolver. Yo era un participante que se destacó por resolver en el momento y convencer al jurado de que los platos estaban bien. Siento que voy a hacer eso: el jurado puente.
—Ya comenzaron las grabaciones. ¿Cómo te llevás con los chicos? ¿Te reconocen por tus videos?
—La mayoría de los chicos ven mis videos. Tal vez me conocen desde ese lado, donde estoy todo el tiempo divirtiéndome o mostrando lo que quiero para que ellos se diviertan. Pero acá vienen a competir también; ellos pasaron un casting entre muchos nenes que querían estar en su lugar. Siempre les digo que lo valoren, que van a encontrar amigos nuevos y se van a divertir un montón, como me pasó a mí, pero que no se olviden de que es una competencia y que esto les puede abrir muchas puertas.
—Vas a compartir el jurado con Germán Martitegui y Maru Botana. ¿Cómo es la dinámica entre ustedes?
—Con Germán y Maru, a la par nunca, porque son dos chefs consagradísimos y es un privilegio estar al lado de ellos. Pero sí siento que puedo aportar mucho desde la conexión que tengo con los chicos, que en gran parte son mi público. Los nenes cocinan igual o mejor que yo cuando entré a MasterChef. Se los dije: “La verdad, la están rompiendo”.
—Vos empezaste a trabajar a los 13 años. ¿Te reconocés en esos chicos que tienen tantas ganas de demostrar lo que pueden hacer?
—Sí. Vi muchos chicos a los que les encanta actuar, cantar. El otro día una nena entró cantando un tema mío y me sorprendió. Me da mucha ilusión la energía que se siente en esas cocinas. Te renueva, porque en la edición Celebrity todos ya son famosos, vienen de otro lado, tal vez a divertirse. En cambio, los nenes se frustran y tenés que estar muy pendiente de cómo decirles las cosas. Son muy inteligentes y cocinan increíble, pero siguen siendo nenes. Me veo muy reflejado en eso. Obviamente no se juzga a la persona ni si es fan o no; tal vez un plato te puede dejar afuera, pero para ellos son miles de sueños que se pueden frustrar. Por eso es tan importante cómo se los decís. Me destacaron que les vengo hablando muy bien, sin tratarlos como chiquitos. Yo siempre les digo que son pequeños gigantes. Me parece importante hablarles de igual a igual, porque entienden y son muy inteligentes. El casting está increíble.
Su familia, el amor y una vida sin descanso
—Cuando llegaste a MasterChef Celebrity venías del mundo de YouTube y la música. ¿Qué cambió en tu vida después de ganar el programa?
—Siento que se me abrieron las puertas a un público más grande, que tal vez me conocía por un nene, un sobrino o un hermanito. Pude mostrar completamente lo que era yo, porque en un video muestro lo que quiero, pero acá me pinchaban de todos lados para que hablara de mi historia de vida, cosas de las que nunca había hablado y que a veces no me gusta mostrar. Pero a veces la comida habló por mí. Siento que pude conectar con un público al que tal vez no llegaba solo. Y hoy el amor que recibo de la gente en la calle siento que también fue por la televisión. Es muy lindo, lo vivo todos los días.
—En MasterChef contaste que empezaste a cocinar siendo chico, para tu hermano Teo. ¿Eso sigue pasando?
—¡Hoy en día él me cocina a mí! A veces nos juntamos, estamos pidiendo mucho delivery últimamente, pero me encanta cómo los roles se invierten. Si tengo que cocinar, cocino, pero hoy a él le gusta mucho cocinar y resuelve. Está de novio, entonces hace buena letra. La verdad es que se invirtió un poco el rol.
—¿Y vos seguís cocinando habitualmente?
—Estoy cocinando poquito. Yo también estoy de novio, muy feliz, y mi novia me segundea mucho. Trabajo muchísimo y a veces no me dan los tiempos. Estoy con la música, los shows, los videos de YouTube, grabando acá en el canal. Todos los días estoy a pleno y ella me ayuda mucho, esperándome con la comida, resolviendo cosas. Es importante tener una buena compañera.
—¿Cómo están viviendo esta etapa con Renata? ¿Cómo organizan el día a día con tantos compromisos?
—Un día con Ian son mil cosas. Ella ya está acostumbradísima a mí, sabe que no hay agenda ni organización, todos los días aparece algo nuevo. Tal vez un fin de semana viajo, tengo un show, volvemos y tenemos un programa o una grabación que nada que ver. Pero lo llevamos muy bien. Compartimos mucho, casi que convivimos, entonces nos podemos ver muy seguido también.
—Empezaste a trabajar de muy chico y nunca paraste. ¿Qué conservás de aquel Ian que recién comenzaba a hacer videos?
—Creo que el hambre, la ambición, las ganas de llegar y de ver a mi familia mejor, que siempre fue mi motivo. Cuando yo tenía algo y veía a los míos bien, me hacía muy bien. Siempre trabajé, desde los 13 nunca frené, y siempre haciendo cosas totalmente distintas. Y no te hablo de hambre literal, porque pasar hambre gracias a Dios no; te hablo de hambre de más, de estar todo el tiempo haciendo. Hasta el día de hoy, con 27 años, sigo igual. A veces mi propio equipo me dice que está bien frenar un poco, y no. Me acuerdo que al día siguiente de ganar MasterChef me fui a México a grabar, a trabajar. Todos se iban de vacaciones y yo ya estaba grabando y haciendo shows. Soy así.
—En tus comienzos tu mamá fue fundamental, incluso llegó a editar tus videos. ¿Cómo es hoy el vínculo laboral con ella?
—Mi mamá es lo más. Al principio yo hacía todo: buscaba las locaciones, planificaba las ideas, grababa, ponía las cámaras, le decía a mi hermano qué hacer y después editaba. Era muy difícil, no daba abasto. Probé con varios editores, pero no me gustaba cómo editaban porque no tenían mi estilo. Entonces le enseñé a mi mamá. Ella justo tuvo un problema en el trabajo y empezó a trabajar para mí. Fue muy lindo porque es diseñadora gráfica y aprendió desde cero. Yo le enseñé todo. Editar es muy difícil y lleva horas. Antes te decían: “Ah, un videíto”. Y no, lleva horas grabarlo, diez o quince horas de edición, incluso una básica. Hoy tengo un equipo de trabajo muy bueno y mi mamá sigue acompañándome siempre en todo.
—En una entrevista anterior con LA NACION contaste que soñabas con ser padre. ¿Sigue siendo un deseo?
—Sí, sigue siendo un deseo. Siento que todavía faltan cosas por hacer. Cuando sos papá es como que ya está, ¿viste? No es que te limite a hacer ciertas cosas, pero tenés una responsabilidad porque trajiste a una persona al mundo. Entonces siento que es otro tipo de tiempo. Yo quiero ser muy presente si tengo hijos el día de mañana, y hoy estoy a full. Así que sí, sigue siendo un sueño. Ojalá se haga realidad, pero por lo pronto no.
—Con ese ritmo de trabajo, ¿cómo hacés para desconectar?
—Con momentos muy simples. Tal vez mirando una serie con mi novia. Veo un capítulo y ya con eso desconecté, me hace bien. Cosas que me hacen dejar el celular, porque con este trabajo estás todo el día haciendo. A veces son las tres de la mañana y sigo hablando con mi mánager, planificando cosas. Entonces esos detalles: una comida o un capítulo de una serie ya son un recreo. A veces no se puede, pero cuando se puede es lindo.
Los proyectos que vienen
—Después de ganar MasterChef Celebrity contaste que te gustaría conducir un programa y hasta protagonizar una película. ¿Seguís teniendo esos sueños? ¿Qué proyectos tenés por delante?
—Hoy estoy muy feliz con mi presente. Retrocedo un poco, solamente a este año, y gané MasterChef, conduje con Marley, a quien amo. Lo que aprendí de él en esos dos meses fue como un curso intensivo. Le voy a agradecer siempre la oportunidad que me dio. Y hoy estar de jurado en un programa de cocina, con los nenes, es todo soñado. No sé qué va a venir después. Sé que voy a seguir en los medios porque me gusta mucho y siempre recibo críticas buenas de la gente, me doy cuenta de que me quieren. Entonces hasta que me divierta y me siga gustando, lo voy a hacer. Lo mismo con YouTube y con la música. Mientras siga sintiendo esa ambición y esa pasión, que hoy la sigo sintiendo igual que el primer día, siempre quiero hacer más y más. Cuando no tenga eso, me retiraré, pero por ahora estoy muy bien.
—Después de tantas experiencias distintas, ¿hay algún desafío que todavía te dé miedo intentar?
—No, me gusta hacer cosas que siento que las puedo hacer bien. Me han ofrecido proyectos muy buenos y me preguntaban: “¿Estás para hacer esto?”. Soy muy crítico conmigo mismo y siento que, si no puedo rendir al cien en eso, prefiero dejarle el lugar a otra persona. Cuando me ofrecieron esto dije: “Voy a rendir al cien por ciento”. Y hoy están todos contentos acá, así que vamos a seguir dando todo.
