El escritor alicantino de 32 años presentó su ensayo «Gran manual del fracaso: desmontar el éxito, la identidad y el amor», donde cuestiona la noción de éxito y reivindica el fracaso como parte inevitable de la vida.
El escritor Juanpe Sánchez López, de 32 años, publicó su ensayo Gran manual del fracaso: desmontar el éxito, la identidad y el amor, en el que aborda la noción de fracaso y su relación con el éxito y la identidad. Sánchez López es graduado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, tiene un máster en Estudios Literarios y un doctorado en Estudios Artísticos, Literarios y de la Cultura por la Universidad Autónoma de Madrid.
En una entrevista con el diario El País, el autor relató que durante su adolescencia se matriculó en ingeniería aeroespacial, carrera que abandonó. Luego probó arquitectura durante dos años y diseño durante uno. Según sus declaraciones, estos intentos fueron considerados fracasos por su entorno. Posteriormente decidió estudiar Literatura, área en la que se destacó y fue finalista en postulaciones a doctorados en Nueva York y becas en la Ivy League.
El escritor afirmó: «Quería hablar sobre la poca tolerancia que tenemos al fracaso. Pensamos en ello como si fuese una cosa a evitar continuamente y en realidad es algo inevitable». Y agregó: «Pero se trata de navegar ahí, la vida que yo quiero vivir es una que no sé a dónde me va a llevar, que me sorprenda, a veces me sorprende tristemente, pero también me hace alegrarme».
Asimismo, sostuvo: «Parece que el éxito es dar en la diana y creo que realmente lo que importa es dónde y con quién estás tirando los dardos». En ese sentido, se preguntó: «Si el éxito se basa en adquirir y acumular capital, ya sea económico, social, cultural, erótico: ser alfa. Pero, ¿dónde está la vida ahí?».
Sánchez López también planteó: «¿No sería mejor medir la vida por los fracasos, que es lo que nos hace listos? O, directamente, ¿no sería mejor abolir el binomio éxito-fracaso?». Y añadió que «identificarte con una idea concreta del éxito, encerrar tu identidad en una meta o unas muy pocas metas, te resta complejidad».
El autor manifestó que «realmente lo que compone la vida es ese accesorio. Estar con tus amigos. Salir del cine y hablar de la película dos horas. ¿Que te seleccionen para un trabajo y tengas contrato? Eso no es inesperado. Cobrar por trabajar no es inesperado». Y sostuvo: «Busco tener momentos de felicidad y sé que la búsqueda de dinero no me lo va a dar. Sé que tener un sueldo estable nos da cierta tranquilidad, pero más allá de eso, no resuelve las inconveniencias de la vida».
En su ensayo, Sánchez López analiza el fracaso como una cuestión identitaria. Al respecto, declaró: «¿Quién puede arrastrar una sensación de fracaso mayor que los que tienen vetada la entrada al mundo de los normales? Precisamente por tenerla vetada, sabemos cuál es el pago que nos piden para entrar». Y mencionó el concepto de «metalucidez»: «Lo llaman ‘metalucidez’, un revertimiento del poder. Los oprimidos también tienen capacidad de resistir y producir poder, porque esa posición de supuesta desventaja tiene una ventaja, que es la de conocer mejor».
Finalmente, afirmó: «En lo esperado, las emociones están muy controladas. El éxito son certezas, se supone, tenerlo todo claro como buen alfa, pero vivir así conlleva una pérdida importante: la posibilidad de cambio». Y concluyó: «Hay que no saber para aprender. Hay que dudar para descubrir. Por eso siempre digo que la duda es mi arma».
El primer ensayo de Sánchez López, Superemocional (2023), va por su cuarta edición.
