Siete universidades argentinas quedaron entre las 2.000 mejor del mundo en la clasificación CWUR del Center for World University Rankings, con sede en Arabia Saudita. Sin embargo, todas ellas, incluida la Universidad Nacional de Rosario (UNR), perdieron posiciones con respecto a años anteriores.
Mientras que en 2025 la UNR ocupaba el puesto global número 1.576, en 2026 cayó 105 lugares y se posiciona en el puesto 1.681. Este ranking es el único que no utiliza estudios de percepción y toma solo datos duros, poniendo el foco en la producción científica.
Además de la UNR también figuran la Universidad Nacional de Buenos Aires (ubicada en el puesto 423), Universidad Nacional de La Plata (768) y la Universidad Nacional de Córdoba (845). Completan la participación argentina la Universidad Nacional del Litoral (1.739), la Universidad Nacional de Cuyo (1.829) y la Universidad Nacional de Mar del Plata (1.891).
“El deterioro de las universidades argentinas refleja años de financiamiento inadecuado y la desvalorización de la ciencia y la educación como bienes públicos”, sostuvo Nadim Mahassen, presidente del Center for World University Rankings. Y agregó: “Las universidades argentinas enfrentan dificultades para ofrecer educación de alta calidad, atraer y retener talento y producir investigación de calidad a gran escala”.
El ranking latinoamericano es encabezado por la Universidad de São Paulo (Brasil), en el puesto 119 a nivel global. Luego siguen la Universidad Nacional Autónoma de México (puesto 287), la Universidad Federal de Río de Janeiro (346), la Universidad Estadual de Campinas (379) y la Pontificia Universidad Católica de Chile (421).
A su vez, las universidades estadounidenses continúan dominando los primeros puestos: Harvard se ubicó como la mejor universidad del mundo por 15º año consecutivo. Le siguen Massachusetts Institute of Technology y Stanford University, ambas instituciones privadas. En el cuarto y quinto puesto aparecen las británicas Cambridge y Oxford, las universidades públicas mejor posicionadas a nivel global. El top 10 se completa con las universidades estadounidenses de Princeton, Pennsylvania, Columbia, Yale y Chicago.
El ranking evaluó 21.291 universidades de 95 países y mide educación, empleabilidad, cuerpo docente e investigación, que pesa 40% del puntaje final. Con sede en Arabia Saudita, la consultora CWUR comenzó a hacer su ranking en 2012. Al principio informaban sobre las mejores cien universidades, desde 2014 las primeras mil. Ahora ya son las primeras 2.000.
El deterioro del sistema universitario y la falta de respuestas del gobierno nacional se explica tanto por los testimonios de docentes como por las cifras: caída de un 45,6% de las transferencias a las universidades públicas desde el 2023 a la actualidad y un piso histórico de representatividad de la partida en el presupuesto nacional (0,4%). Actualmente, más del 60% de los docentes públicos universitarios de todo el país cobran menos de $600.000 por mes, con casos de profesores que están en su etapa inicial que perciben alrededor de $200.000 mensuales.
En este contexto, la renuncia de profesores en la UNR se vuelve algo común y no son sólo puestos laborales que quedan vacantes sino experiencias, formación y recorridos de docentes que cuesta suplir. Así lo reconoció semanas atrás el rector de la UNR Franco Bartolacci: «Es desgastante y muy injusto el destrato de las autoridades nacionales para con la comunidad universitaria», manifestó tan sólo unas semanas atrás.
Existe una estrecha relación entre las universidades y la ciencia nacional: siete de cada diez proyectos científicos en el país se desarrollan en el sistema universitario público, graficó Bartolacci, quien advirtió que el problema en este sector «es mucho más grave».
La pérdida de profesionales y la interrupción de investigaciones son los dos grandes problemas que atraviesa hoy la ciencia nacional. «Prácticamente, todas las líneas de financiamiento de proyectos están cortadas», aseguró el rector de la UNR, para agregar que no se están manteniendo equipos ni áreas de investigación importantes, que requieren una inversión constante para su preservación.
«Son conscientes de la situación. La particularidad de este tiempo es que tenemos que estar gestionando permanentemente ante autoridades que no creen que el Estado tenga que destinar un sólo recurso a estas cosas. A esta altura, es casi un capricho del Poder Ejecutivo», expresó. Bartolacci puntualizó, además, que el Poder Ejecutivo, en sus dos años y medio de mandato, no presentó ninguna propuesta para reformar el sistema.
Aun en este contexto adverso, la universidad pública sigue atrayendo, tanto por su gratuidad como por su formación: hubo récord de preinscriptos este año (hasta 2023 hubo un promedio de 20 mil estudiantes nuevos por año, pero este año superaron los 35 mil).
