La relación entre la empresa Onatisur y el fideicomiso propietario del edificio La Favorita finalizó por incumplimientos contractuales. Los comercios iniciaron un proceso de desescalada para abandonar el histórico inmueble.
La Favorita, el centro comercial reabierto en 2023 en Rosario, atraviesa una nueva etapa tras la ruptura contractual entre la empresa desarrollista Onatisur y el fideicomiso Asturias, controlado por los herederos de la familia García, propietarios del edificio. Según informó Onatisur en un comunicado, se declaró el incumplimiento del contrato y su extinción, mientras que los titulares del inmueble sostienen que la terminación se debe a falta de pago de alquileres.
El conflicto escaló a partir de la reparación de las escaleras mecánicas, dañadas desde hace semanas. Onatisur afirmó que los propietarios estaban obligados contractualmente a repararlas y, ante la demora, suspendió el pago de los alquileres de abril y mayo. “Es falso que adeudemos tales conceptos, como se publicó”, señaló la empresa. Los desarrollistas también indicaron que la falta de funcionamiento de las escaleras “atenta seriamente contra el normal desenvolvimiento comercial de un edificio de cuatro niveles”.
Por su parte, el fideicomiso propietario rechazó los argumentos de Onatisur y sostuvo que el mantenimiento de la escalera era responsabilidad del operador. En una carta documento del 26 de mayo, los dueños del inmueble recordaron que ya se había aceptado una rebaja de alquiler al inicio de la relación locativa y que nunca se percibió un porcentaje sobre las ventas debido a la baja facturación. Extraoficialmente, se informó que el canon mensual rondaba los 40 millones de pesos, con un contrato que debía finalizar en octubre de 2025.
Onatisur desmintió versiones sobre una deuda y descartó cualquier promoción de desalojo, señalando que ejercen “el derecho de retención sobre la propiedad hasta tanto se resuelvan los temas pendientes”. Además, la empresa expresó su malestar ante versiones de una posible venta del edificio, valuado en más de 17 millones de dólares, lo que genera “incertidumbre y falta de previsibilidad”.
En relación con los comercios, Onatisur informó que coordina una “progresiva desescalada de la operación” debido al incumplimiento contractual del propietario. La empresa adelantó que durante junio de 2026 el edificio se irá vaciando de locales. “Fue un orgullo poner en valor el edificio y ser parte de un hito en la historia de Rosario que, desafortunadamente, concluye en forma prematura por razones ajenas a nuestra voluntad”, declaró Onatisur.
La desarrollista recordó que el acuerdo original contemplaba una relación mínima de cinco años con posibilidad de renovación hasta 2032, pero que las renegociaciones y las crisis económicas llevaron a la situación actual. Ante la negativa del fideicomiso a extender el contrato, Onatisur afirmó que los propietarios buscan vender el edificio.
