El economista de IERAL/Fundación Mediterránea, Jorge Vasconcelos, presentó un análisis sobre la situación macroeconómica de Brasil, donde el presidente electo Luiz Inácio Lula da Silva enfrenta un déficit fiscal total del 9,4% del PBI y un estancamiento de la productividad. El informe proyecta un crecimiento del 1,3% para 2027 y una deuda pública del 105% del PBI hacia 2030 si no se implementan reformas estructurales.
El economista Jorge Vasconcelos, del instituto IERAL/Fundación Mediterránea, difundió un análisis sobre la herencia macroeconómica que recibe el presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien asumirá su cuarto mandato. Según el informe, el déficit fiscal total de Brasil alcanza el 9,4% del PBI cuando se incluye el costo financiero de la deuda, y la productividad se encuentra estancada.
Vasconcelos señaló que entre 2021 y 2025 el PBI brasileño creció a una tasa promedio del 3,3% anual, pero proyectó que esta dinámica se frenará a un 1,3% en 2027 si no se producen cambios estructurales en la conducción económica. El economista atribuyó esta desaceleración a los «síntomas de agotamiento del modelo económico del último tiempo, basado en la expansión del gasto público».
El análisis indica que la expansión del gasto público llevó las tasas de interés a «niveles prohibitivos para el sector privado» y generó «un círculo vicioso en las cuentas estatales». Vasconcelos describió la situación como una «crisis fiscal asintomática» que, por su carácter, permitió a Lula consolidar su liderazgo político, aunque advirtió sobre el agotamiento de los motores de crecimiento.
Entre los factores críticos, el informe menciona la saturación del mercado laboral, con una tasa de desempleo que descendió del 9,5% en 2022 al 5,5% en mediciones recientes; el apalancamiento de los hogares, con una carga financiera del 30% de los ingresos familiares y una mora del 8%; y el predominio del gasto corriente sobre la inversión pública, lo que explica el estancamiento de la productividad en el último quinquenio.
Citando investigaciones del Centro de Debate de Políticas Públicas (CDPP), Vasconcelos advirtió que «si persiste el statu quo en las reglas por las que se indexan las principales partidas presupuestarias, el déficit primario del sector público podría pasar de 0,5 a 3,0 puntos del PBI en 10 años». Agregó que «la falta de credibilidad fiscal impediría bajar las elevadísimas tasas de interés con las que se refinancia la deuda pública».
En cuanto a la trayectoria de la deuda, el informe proyecta que «si Lula, en su cuarta gestión, no logra acuerdos con el Congreso (de mayoría bolsonarista) para desindexar el gasto público y recuperar credibilidad fiscal, con el nivel actual de las tasas de interés la deuda pública alcanzaría el equivalente al 105% del PBI hacia 2030», lo que tendría «efectos demoledores sobre los proyectos de inversión del sector privado».
En el plano político, Vasconcelos indicó que el gobierno enfrentará una compleja arquitectura legislativa: solo 4 gobernadores pertenecen al Partido de los Trabajadores (PT), confinados a las regiones de menor desarrollo del noreste, mientras que las fuerzas de derecha y el denominado «centrao» controlan los estados más prósperos e imponen una agenda promercado. Aprobar Propuestas de Enmienda a la Constitución (PEC) requiere una mayoría de tres quintos en ambas cámaras. «Encauzar las cuentas fiscales no es una tarea imposible, pero solo puede lograrse a partir de políticas de Estado», sostuvo.
Para revertir el deterioro de las finanzas públicas, el análisis identifica medidas de profundo costo político: desindexación presupuestaria, reforma del sistema previsional y revisión de regímenes especiales. Como alternativa inmediata, el oficialismo podría recurrir a una mayor emisión de bonos en los mercados internacionales, aunque Vasconcelos concluyó que estas herramientas son «paliativos que, de todos modos, no impedirían que la deuda pública total siga escalando en términos del PBI» si no se aplican reformas de fondo.
