El Ejecutivo chileno retiró este martes su proyecto de reformas a la seguridad, que incluía ocho modificaciones constitucionales. El ministro del Interior, Claudio Alvarado, anunció que respaldará una propuesta alternativa del Senado.
El Gobierno de Chile anunció el retiro en el Congreso de su proyecto de reformas a la seguridad que generó escasos apoyos y críticas de diversos sectores políticos, incluido el oficialismo.
El paquete proponía ocho modificaciones a la Constitución, entre estas la creación de un estado de excepción que podría decretarse por 240 días sin aprobación del Parlamento, y restringir libertades de movimiento y reunión en caso de grave amenaza para la seguridad pública.
Su retiro el martes ocurre luego de que una comisión del Senado trabajara paralelamente en otra reforma para reemplazar la del oficialismo. El Ejecutivo optó por respaldar este proyecto, que fue ingresado el miércoles.
«Dado ese trabajo (de los senadores) y el respeto a los acuerdos, no vamos a perseverar con la reforma que habíamos ingresado», dijo en un mensaje televisado desde el Congreso el ministro del Interior, Claudio Alvarado.
El nuevo proyecto busca calificar al crimen organizado como una amenaza contra los derechos fundamentales, segregar a los presos para evitar delitos desde las cárceles y establecer la duración de los estados de emergencia en 30 días, cuyas prórrogas deben tener autorización parlamentaria.
La propuesta original fue reprobada por legisladores, incluidos varios aliados derechistas y de la propia coalición de gobierno.
La ONG internacional Human Rights Watch expresó preocupación por el estado de excepción planteado y otras medidas relacionadas, como la posibilidad de interceptar comunicaciones y requisar bienes.
En septiembre, cientos de manifestantes salieron a las calles de Santiago para rechazar las reformas y protagonizaron choques con la policía.
Chile es considerado uno de los países más seguros de América Latina, aunque los asesinatos y secuestros aumentaron en los últimos años con la llegada de grupos criminales como el Tren de Aragua. La tasa de homicidios de Chile fue de 5,4 por cada 100.000 habitantes en 2025, el doble que hace una década.
