El analista financiero rosarino estimó que la cotización de la divisa acompañará la inflación acumulada del 22%.
El analista financiero Salvador Di Stefano, conocido en el ámbito financiero como el gurú rosarino del blue, proyectó que el dólar podría ubicarse entre $1.800 y $1.900 dentro de un año, en caso de que la inflación acumulada alcance el 22%, como estima para ese período.
Durante una entrevista con Radio La Red, el especialista analizó el escenario económico después de la visita al país de Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), y sostuvo que la evolución del tipo de cambio estará determinada principalmente por el aumento general de los precios.
“La inflación de acá a un año va a aumentar el 22%”, afirmó Di Stefano. A partir de ese cálculo, señaló que el dólar debería acompañar ese recorrido y proyectó una cotización dentro del rango de $1.800 a $1.900.
El razonamiento parte de un dólar ubicado actualmente en torno de los $1.500. Al aplicarle un incremento del 22%, la cotización resultante se aproxima a los $1.830.
“El orden macroeconómico no te va a cambiar el valor del tipo de cambio. El dólar va a estar al precio de hoy más la inflación corrida”, explicó el analista.
Di Stefano también advirtió sobre el impacto que podría tener un dólar que permanezca retrasado respecto del aumento de los costos internos. “Si al exportador el dólar no le acompaña la inflación, va a perder rentabilidad”, planteó.
Más allá de la evolución del tipo de cambio, el gurú rosarino del blue identificó un elemento adicional que podría complicar el panorama económico: el aumento del precio internacional del petróleo como consecuencia de la guerra en Medio Oriente.
Según detalló, el Diesel 500, utilizado ampliamente en la logística nacional, pasó de costar $1.600 a ubicarse cerca de los $2.300. Esa suba repercute directamente sobre el transporte, la producción y la rentabilidad de los exportadores.
Frente a ese escenario, Di Stefano depositó sus expectativas en una eventual baja del precio internacional del crudo y en una recomposición de los números de YPF que permita reducir el valor del combustible en el mercado interno.
“¿Qué es lo que nosotros estamos esperando? Que el petróleo baje, que se termine esta guerra loca y que YPF pueda acomodar sus números para que en noviembre-diciembre el combustible, en lugar de valer $2.300, pueda valer entre $1.800 y $2.000”, señaló.
Para el especialista, una reducción de los costos energéticos podría generar un efecto favorable sobre distintos sectores de la economía, especialmente entre los productores y emprendedores.
“Eso le devolvería al emprendedor rentabilidad y daría un aire para que 2027 sea mucho mejor”, concluyó.
