El rey Carlos III indultó a Ruth Ellis, ejecutada en 1955 por asesinar a su pareja violenta. La medida, recomendada por el viceprimer ministro, sustituye la pena de muerte por cadena perpetua.
Ruth Ellis, de 28 años y madre de dos hijos, fue ejecutada en la horca el 13 de julio de 1955 en el Reino Unido tras ser condenada por asesinar a balazos a David Blakely, su pareja y piloto de carreras. Según consta en el expediente judicial, Blakely había agredido físicamente a Ellis en reiteradas ocasiones y la amenazó de muerte. El crimen ocurrió el 10 de abril de 1955 en el barrio londinense de Hampstead, cuando Ellis esperó fuera del pub Magdala y disparó contra Blakely al salir del local. El juicio duró poco más de un día y el jurado emitió su veredicto en menos de media hora.
Ahora, el rey Carlos III, siguiendo el consejo del viceprimer ministro David Lammy, concedió un indulto a Ellis. Según informó Lammy, el indulto no implica que Ellis sea inocente del homicidio, sino que sustituye la pena de muerte por una condena de cadena perpetua para reconocer lo que calificó como una profunda injusticia en este caso excepcional.
El indulto fue solicitado por los nietos de Ellis, quienes presentaron pruebas de que la mujer probablemente sufría lo que más tarde se denominó síndrome de la mujer maltratada. Testigos, entre ellos amigos y médicos, declararon que Blakely amenazó con matarla y que Ellis presentaba moretones por agresiones en público y por haber sido empujada por unas escaleras. También se afirmó que Blakely la golpeó en el abdomen y le provocó un aborto espontáneo. Sin embargo, durante el juicio se instruyó al jurado que no considerara la posibilidad de que Ellis hubiera sido maltratada gravemente por su pareja.
Laura Enston, nieta de Ellis, declaró: “Por fin se ha hecho justicia. Este indulto no deshace lo que ocurrió hace 71 años. No restaura las vidas que se rompieron, los niños que quedaron atrás, los años perdidos. Pero dice, formal y definitivamente, que Ruth no debió haber sido ejecutada; que el sistema de justicia le falló. Ese reconocimiento importa profundamente para nuestra familia”. Enston también afirmó que su madre y su tío, hijos de Ellis, nunca se recuperaron tras la ejecución: “Mi tío se quitó la vida; el trauma de mi madre lo incapacitó para ser el adulto que necesitábamos. La sombra de la ejecución de Ruth cayó sobre dos generaciones. Cargamos con una vergüenza que nunca nos correspondió”.
Se cree que el caso de Ellis influyó en cambios legislativos en el Reino Unido. Dos años después de su ejecución, el Parlamento aprobó una ley que permitía la defensa por responsabilidad disminuida en casos de abuso.
