Matías Villarruel, oriundo de Córdoba, emprendió junto a tres amigos una travesía de 6.000 kilómetros en bicicleta por América con el objetivo de llegar al Mundial 2026. Dos días antes de partir, recibió la noticia de que su visa había sido rechazada, lo que le impidió ingresar a Estados Unidos.
Mientras millones de hinchas siguieron a la selección argentina desde sus hogares, Matías Villarruel decidió hacerlo de una manera extrema: recorrer miles de kilómetros en bicicleta para llegar al Mundial 2026. Sin embargo, una negativa consular modificó el desenlace de la historia.
El joven cordobés emprendió junto a tres amigos una travesía de 6.000 kilómetros por América con el objetivo de llegar al país norteamericano y acompañar al equipo argentino. Dos días antes de partir recibió una noticia inesperada: su visa había sido rechazada.
«El 28 de abril me dijeron que no me iban a dar la visa. Aun así, el 30 decidí seguir igual junto al grupo y cruzar toda América para llegar», declaró este miércoles en el programa Una Tarde+.
Lejos de abandonar el proyecto, Villarruel optó por continuar el viaje. La experiencia, explicó, iba más allá del fútbol. «La verdad que cruzar toda América en bicicleta, incluyendo la cordillera de los Andes a 5.000 metros sobre el nivel del mar, era algo que no me quería perder», relató.
La travesía incluyó momentos de extrema exigencia física. Uno de los más duros fue el cruce de la cordillera. «Estábamos a 5.000 metros sobre el nivel del mar, con viento en contra. Si hay algo que aprendí es que el viento siempre está en contra», bromeó.
Las condiciones climáticas fueron implacables. Durante varios días durmieron en carpas con temperaturas cercanas a los 15 grados bajo cero. «Nos despertábamos y adentro de la carpa estaba todo lleno de escarcha por nuestra propia respiración. El agua amanecía congelada», recordó.
Para cumplir con los tiempos previstos, el grupo debía recorrer cerca de 160 kilómetros diarios. Eso implicaba jornadas de entre 12 y 16 horas de pedaleo, con pausas breves para descansar o alimentarse.
Cada ciclista llevaba apenas ropa de recambio, elementos básicos para el viaje, abrigo, una carpa y equipamiento audiovisual. El proyecto también incluyó la realización de un documental sobre la experiencia. «Llevamos dron, cámara 360, cámara de fotos y todo lo necesario para registrar el viaje», explicó.
Mientras Villarruel quedó fuera del tramo final por la falta de visa, sus compañeros lograron llegar a Estados Unidos, ingresar a los partidos y encontrarse con integrantes del cuerpo técnico de Lionel Scaloni. «Una alegría inmensa. Sabíamos que si llegaban se iban a dar esas cosas. El sueño era verlo a Scaloni», afirmó.
A pesar del desenlace inesperado, Villarruel aseguró que la experiencia valió la pena. «Que se animen. Nunca den nada por perdido. Creo que lo más difícil siempre es empezar. Una vez que arrancás, vas derribando mitos», sostuvo. Y agregó: «Mucha gente piensa que es peligroso viajar así o que la gente es mala. Pero cuando avanzás te das cuenta de que en todos los países hay personas maravillosas y que vale la pena ir detrás de un sueño».
