La red pública de Rosario registró más de 40 mil consultas de salud mental en 2025. El suicidio es la principal causa de muerte violenta en Argentina, y en Santa Fe la mitad de los casos provinciales se concentran en Rosario.
En Argentina, el suicidio es la principal causa de muerte violenta, por encima de los homicidios y los siniestros viales, según datos oficiales. En la provincia de Santa Fe, Rosario concentra casi la mitad de los casos registrados. La red pública de salud de Rosario registró más de 40 mil consultas vinculadas a salud mental durante 2025. Los equipos sanitarios comenzaron a registrar a través del 107 pedidos de auxilio por intentos de suicidio.
La psicóloga Astolfo, integrante del sistema de salud público, señaló: “En la base aparece siempre la sensación de que no hay futuro posible”. Según la profesional, el aumento de suicidios y padecimientos subjetivos no responde a una única causa, sino a un deterioro del entramado social, económico y cultural que se profundizó en los últimos años.
Astolfo indicó que la incertidumbre económica, la precarización laboral, el agotamiento cotidiano y la imposibilidad de proyectar aparecen de manera recurrente en adolescentes y adultos jóvenes. También mencionó un clima social de saturación permanente, con necesidad constante de reaccionar y opinar en redes sociales, lo que impacta sobre los vínculos y la salud mental. “Hay mucha necesidad de respuesta inmediata, de fijar posición, de reaccionar todo el tiempo. Mucha exposición y mucha crispación”, afirmó.
La profesional sostuvo que “hablar de esto en términos de salud pública es fundamental porque intervienen factores psicológicos, pero también sociales, económicos y ambientales”. Agregó que parte de la crisis se relaciona con la desaparición de espacios de pertenencia y redes de contención que funcionaban como factores protectores.
En adolescentes y jóvenes, Astolfo observó problemáticas como bullying, apuestas online, autolesiones, consumos problemáticos y dificultades para sostener vínculos sociales. Señaló que las redes sociales ocupan un lugar central, no solo por el tiempo de exposición, sino por el impacto en la autoestima y la identidad. “Muchas veces están expuestos a enormes cantidades de información y estímulos para los que no tienen herramientas de procesamiento emocional”, explicó.
La psicóloga también advirtió un aumento de consultas entre adultos, especialmente varones de entre 25 y 50 años. “Hay algo muy ligado a la fortaleza, a aguantar y no hablar de lo que pasa”, afirmó. Señaló que más del 80% de los suicidios registrados en Argentina corresponden a varones.
Astolfo insistió en la importancia de hablar del suicidio: “Hablar del suicidio no aumenta el riesgo. Todo lo contrario. Permite que las personas puedan poner en palabras lo que les pasa y pedir ayuda”. Cuestionó la asociación automática entre suicidio y depresión severa, y afirmó que “no todas las personas que se suicidan tienen depresión ni todos los suicidios responden a una sola causa”.
La profesional recomendó estar atentos a señales como aislamiento, apatía, alteraciones del sueño, irritabilidad, abandono de actividades cotidianas o expresiones de desesperanza. También subrayó la necesidad de acompañamiento tras un suicidio: “El duelo después de un suicidio es diferente porque además del dolor aparece el trauma”.
Finalmente, Astolfo declaró: “Esto no es una tarea exclusiva de psicólogos o psiquiatras, tiene que ver con toda la comunidad”. Y agregó: “Cuando las consultas llegan al consultorio, muchas veces ya llegan tarde”.
