Un ciudadano argentino fue detenido en Minas Gerais, Brasil, acusado de tomar fotos y enviar mensajes racistas sobre un niño de siete años durante un viaje en el tren turístico María Fumaça.
Un ciudadano argentino residente en el estado brasileño de Minas Gerais fue detenido este fin de semana luego de ser acusado de sacarle fotos y enviar mensajes racistas contra un niño de siete años que iba sentado frente a él en un viaje de tren turístico.
El incidente ocurrió en la zona de Tiradentes, a bordo del tren María Fumaça. La madre del menor relató que subieron alrededor de las 10 de este domingo en la estación São João del-Rei, acompañados por su sobrina, su hermana, su madre y su padrastro, ya que iban a celebrar su cumpleaños.
La mujer tomó conocimiento de lo sucedido gracias a que otro pasajero sentado detrás notó que el argentino, ubicado frente a ellos, le había tomado fotos al niño de 7 años y le advirtió de la situación. Cuando fue confrontado, el acusado negó haber tomado las imágenes y se negó inicialmente a mostrar su teléfono celular. Sin embargo, ante la insistencia de los presentes, terminó entregándolo. Allí, la madre encontró fotos y videos de su hijo enviados a través de conversaciones de WhatsApp.
Según información consignada por el medio G1, en los chats el hombre realizaba comentarios en español sobre el color de piel del niño e incluso sugería que podría “llevarlo como esclavo”. En otra conversación también hacía referencias a “tomar una esclava” para el cuidado de las nietas de su interlocutora.
El argentino —identificado como Eduardo Ignacio, de 63 años— fue retenido en uno de los compartimentos del tren por pasajeros y el equipo de seguridad del tren. Al llegar a la siguiente estación, con ayuda de la Policía Militar, fue trasladado a la Tercera Comisaría Regional de Policía de São João del-Rei, donde permanecía detenido hasta este lunes por la mañana.
VLI, la empresa que gestiona el ferrocarril, emitió un comunicado en el que lamentó el incidente, declaró que “condena el racismo” y que sigue dispuesta a colaborar con las autoridades en la investigación mientras se evalúan los cargos bajo la legislación vigente contra delitos de racismo, la cual contempla penas severas.
Este hecho ocurrió meses después del escándalo de Agostina Páez —la abogada santiagueña que estuvo detenida casi tres meses en Brasil por realizar gestos racistas en un bar de Ipanema— y a solo semanas de que otro argentino fuera detenido en un supermercado de Copacabana por lanzar insultos discriminatorios contra una trabajadora local.
