Un informe de la Cámara Argentina de Fintech indica que 8,1 millones de personas poseen crédito fintech en el país, lo que representa casi 4 de cada 10 tomadores de crédito formal. El sector creció un 120% en dos años y origina el 25% de los créditos vigentes.
Algo más de 8,1 millones de personas tienen crédito fintech en Argentina, lo que representa casi 4 de cada 10 tomadores de crédito formal en el país. Hace dos años, el sector alcanzaba a 3,7 millones de usuarios y representaba poco más de 2 de cada 10 tomadores de crédito formal. El sector representa el 8% de la mora crediticia del país.
La asistencia promedio fue de $541.394, en contraste con $4,1 millones de las entidades financieras. Aunque la mora aumentó hasta el 30,5% en el sector, el fenómeno se desacelera desde noviembre.
La Cámara Argentina de Fintech presentó este jueves su quinto informe, realizado desde el Instituto Tecnológico de Buenos Aires. Alejandro Tejero Vacas, director de capacitación de la Cámara, afirmó que “el negocio no es dar crédito sino cobrarlo”, y que el país tiene niveles “ridículamente bajos” de crédito al sector privado.
El estudio muestra cómo las fintech continúan consolidándose como un actor relevante en el acceso al financiamiento formal, ampliando el alcance del sistema financiero hacia nuevos segmentos de personas y empresas. El sector contiene a 39 fintech “puras”, que junto a bancos y proveedores no financieros, conforman el universo de oferta de financiamiento en el país.
En ese ecosistema, las fintech ya originan el 25% de los créditos vigentes del sistema financiero argentino, alcanzando 9,8 millones de asistencias activas. El 53% de los usuarios son mujeres y el 51% tiene entre 18 y 39 años, una participación significativamente mayor que la observada en entidades financieras tradicionales. En el segmento corporativo también se observa crecimiento: la cantidad de empresas con crédito fintech pasó de 2,7 mil a 6,5 mil en los últimos dos años.
Al igual que lo sucedido con las entidades financieras tradicionales, la mora en el sector aumentó desde mediados del año pasado. Pero los “indicadores tempranos” muestran señales de desaceleración desde noviembre de 2025. Según explicó Diego Demarco, Director de la Maestría en Fintech del ITBA, esta suba en la morosidad se debe al encarecimiento del costo real del crédito, producto de una desinflación que ocurrió más rápido que la reducción de las tasas activas del sistema.
La mora operativa, que incluye los retrasos de entre 30 y 360 días (categorías 2 a 4 en los términos del BCRA), subió pero se estacionó en torno al 22% desde noviembre de 2025. En cambio, el stock de la categoría 5 (los denominados «incobrables») ha seguido creciendo sobre el volumen total debido al efecto de arrastre de deudas pasadas. La morosidad total llegó al 30,5% incluyendo este segmento. Pese al incremento en sus propios indicadores, la mora del sector fintech representa una porción baja dentro del sistema financiero global del país, conformando el 8% del volumen total de crédito con atraso. Como referencia, las entidades financieras tradicionales concentran el 74,1% de la mora y los otros proveedores no financieros el 17,9%.
“La evolución del crédito fintech en dos años muestra un balance positivo, duplicando la cantidad de usuarios y cantidad de créditos de la mano de una mayor inclusión tecnológica. Esta expansión convivió el último año con una suba en la morosidad debido al encarecimiento del costo real del crédito, fruto de una desinflación más veloz que la baja de tasas activas del sistema”, explicó Demarco.
Por su parte, Mariano Biocca, Director Ejecutivo de la Cámara Argentina Fintech, señaló que “sin crédito no hay crecimiento. El desafío de la Argentina no es solo prestar más, sino también prestar mejor: llegar a quienes históricamente quedaron afuera, ofrecer alternativas más simples y construir un sistema financiero más profundo, competitivo y accesible. Las fintech vienen demostrando que es posible ampliar el acceso al financiamiento con modelos más ágiles, flexibles y eficientes. Eso impacta tanto en personas y empresas que comienzan a construir historial crediticio como en usuarios que ya operaban con bancos y otros proveedores, pero que hoy buscan nuevas alternativas para gestionar su financiamiento”.
El crédito al sector privado dentro del sistema financiero argentino representa el 13,1% del PBI, muy por debajo del promedio de América Latina (47,8%) y lejos de economías como Chile, donde alcanza el 75,6%, o Brasil, con un 74,9%. Con el desarme de Leliqs, el gobierno liberó recursos (efecto de “crowding in”) y los bancos impulsaron el crédito al sector privado: pasaron de destinar el 22,3% al 44,4% de sus activos a financiarlo.
“Las fintech originan el 25% de los créditos por cantidad, alcanzando 9,8 millones de las asistencias vigentes. Su participación en volumen representa un 3,3% del total de créditos en el sistema, duplicándose en dos años. El perfil de préstamos de fintech es de bajo monto: la asistencia promedio fue de $541.394, frente a $988.106 de otros PNFC y $4,1 millones de las entidades financieras”.
