Cada 13 de abril se conmemora esta fecha, que pone en valor los efectos positivos del beso en el bienestar físico y emocional, según diversos estudios científicos.
Este 13 de abril se celebra el Día Internacional del Beso, una fecha que conmemora el beso de mayor duración registrado en la historia, ocurrido en Tailandia, y que busca destacar la importancia de este gesto en las relaciones humanas.
Según información a la que accedió la Agencia Noticias Argentinas, los beneficios de besar son múltiples. Al besarse, se liberan endorfinas y hormonas como la dopamina y la oxitocina, que contribuyen a una sensación de bienestar, alivian el dolor y fortalecen el sistema inmunológico a través del intercambio salival, que ayuda a crear anticuerpos.
En cuanto a su origen, los vestigios más antiguos del beso provienen de Oriente, específicamente de la India, donde se han encontrado figuras talladas en piedra en algunos templos que representan esta práctica.
La especialista en Psicología Clínica Marina Sangonzalo Candel, del Hospital Quirónsalud Valencia, explica que durante un beso se pueden mover hasta 36 músculos y el ritmo cardíaco puede acelerarse rápidamente. Además, diversos estudios señalan que los besos tienen un efecto analgésico y ayudan a reducir el estrés al disminuir los niveles de cortisol, la llamada «hormona del estrés».
El beso, por lo tanto, no es solo un acto afectivo o erótico, sino también un ejercicio que quema calorías, fortalece las defensas y crea vínculos emocionales entre las personas, gracias al incremento de oxitocina, hormona vinculada al placer y la afectividad.
