Las urnas cerraron a las 17 (hora de Brasilia) y el Tribunal Superior Electoral inició la totalización. Con el 1,23% de las secciones escrutadas, Flávio Bolsonaro (PL) registraba 48,85% de los votos válidos y Luiz Inácio Lula da Silva (PT), 42,50%. Si ninguno supera el 50%, habrá segunda vuelta el 25 de octubre.
Brasil cerró este domingo sus centros de votación y abrió el recuento de una elección presidencial sin un ganador claro. Las urnas dejaron de recibir votos a las 17, hora de Brasilia, tras nueve horas de una jornada que el Tribunal Superior Electoral (TSE) describió como mayormente tranquila. Desde ese momento comenzaron a transmitirse los boletines de cada sección para la totalización nacional.
La primera fotografía mostró a Flávio Bolsonaro (PL) arriba: con sólo 1,23% de las secciones escrutadas, reunía 48,85% de los votos válidos, contra 42,50% del presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT). El dato, difundido a las 17.33, representa el comienzo de un conteo que puede modificar sus proporciones a medida que ingresan resultados de las distintas regiones.
La regla es sencilla: para ganar este domingo se necesita más de la mitad de los votos válidos. Si ninguno lo consigue, los dos primeros volverán a enfrentarse el 25 de octubre.
Final abierto
Las últimas encuestas habían anticipado un escenario estrecho, aunque con Lula en ventaja. Datafolha ubicó al mandatario con 45% de los votos válidos y a Bolsonaro con 42%, dentro de un cuadro que hacía probable una segunda vuelta; CNT/MDA había medido 47,8% contra 42,1%, según Folha de S.Paulo.
La campaña terminó concentrada otra vez en dos apellidos que ordenan la política brasileña, aunque esta vez Jair Bolsonaro no estuvo en la boleta. Su hijo Flávio asumió la representación principal de la derecha frente a un Lula que busca renovar su mandato.
Ambos llegaron a votar hablando como ganadores.
Lula sufragó en São Bernardo do Campo, acompañado por Geraldo Alckmin y dirigentes de su espacio. “Lo que está en juego es la definición de un proyecto de Brasil. El pueblo va a tener que elegir entre el fortalecimiento del régimen democrático o la barbarie, entre el desarrollo y el atraso”, afirmó. También aseguró estar confiado y anticipó que respetará el resultado.
Flávio Bolsonaro votó temprano en Río de Janeiro y apostó a evitar el balotaje. “Espero de verdad que Brasil ya elija hoy a su presidente de forma definitiva”, dijo, antes de sostener que estaba “más que preparado” para conducir el país.
Sin alteraciones
El padrón habilitado alcanzó a 158,7 millones de electores, que además eligieron gobernadores, dos tercios del Senado, diputados federales y legisladores estaduales o distritales.
Hasta las 15.30 se habían reemplazado 1.543 urnas electrónicas, apenas 0,28% de las utilizadas en todo el país, sin necesidad de recurrir a votación en papel.
La Policía Federal también intervino ante denuncias por compra de votos y propaganda irregular. Durante el día hubo decenas de procedimientos y decomisos de dinero, mientras el presidente del TSE, Nunes Marques, aseguró que no existían indicios de interferencia extranjera capaz de comprometer el proceso electoral.
Hubo episodios puntuales: un apagón afectó a unas 140 ciudades de Paraná y el candidato Romeu Zema quedó bajo investigación después de ingresar con un teléfono celular a la cabina de votación. Ninguno alteró el desarrollo general del comicio.
Ahora la escena se trasladó de las escuelas al sistema de totalización del TSE. Cada nuevo boletín incorpora una región distinta y puede mover la distancia entre los dos principales candidatos.
En Brasilia, São Paulo y Río de Janeiro, los comandos de Lula y Bolsonaro ya miran la misma pantalla; lo que todavía no saben es si esta noche terminará con un presidente electo o con otros 21 días de campaña.
