Roberto, apropiado durante la dictadura, relató cómo descubrió su identidad y denunció a la obstetra Dolly. La causa que inició en noviembre de 2023 quedó frenada y este martes se debate un pedido de prescripción en una nueva causa a cargo de la fiscal federal Soledad García.
En una sesión de constelación familiar, Roberto intuyó que su familia le ocultaba algo. Las sospechas comenzaron en la primaria, cuando notó que sus padres eran mucho mayores que los del resto de sus compañeros y se afianzaban con la falta de fotos de su madre embarazada. Recién a los 36 años se animó a una prueba de ADN. El resultado llegó para Navidad: negativo. Esperó que pasaran las fiestas para confrontar a sus padres de crianza, quienes finalmente le dijeron la verdad: había sido apropiado porque su madre no podía gestar. El parto había sido asistido por Dolly, la médica de zona sur acusada de supresión y alteración del estado civil y de la identidad. Roberto fue el primero en denunciar en noviembre de 2023, pero su causa quedó frenada y ahora espera una resolución de la Cámara. En paralelo, se sumaron otros denunciantes a una nueva causa, a cargo de la fiscal federal Soledad García, que espera un nuevo capítulo este martes, tras el pedido de prescripción de la defensa.
Cuando estaba en la primaria, a Roberto le llamaba la atención que sus padres fueran mayores que los de sus compañeros. Pidió fotos de su mamá embarazada pero no encontró: primero le dijeron que no era común sacarse fotos en esa época y luego que las habían tirado por error.
Cursando Historia Argentina en la Facultad, relacionó los años de la última dictadura cívico militar con las dudas sobre su nacimiento. Volvió a preguntarles a sus padres, quienes le hablaron de un supuesto tratamiento de fertilidad que explicaba la edad avanzada de ellos.
“El abuelo de mi novia tenía la edad de mis viejos, me faltaba una generación en el medio. Entonces ahí también hubo una sospecha”, contó.
En 2014, Roberto y su pareja planearon mudarse a Uruguay. En una sesión de terapia, él hizo un ejercicio de constelación familiar donde apareció un indicio. “La terapeuta hizo un movimiento de mi ficha que atravesó las dos fichas de mis padres, dejándolas enfrente. Después lo entendí: yo iba atrás de su historia”, recordó.
Cuando regresó de Uruguay continuó la búsqueda. A los 36 años decidió hacerse un ADN y, con una excusa, tomó una muestra de saliva de sus padres. El resultado llegó para Navidad: negativo. Roberto esperó y los confrontó al año siguiente. Su padre negó todo. Pero su madre decidió hablar: “Vos querés saber, yo te voy a contar”, le dijo.
Según el relato, los padres de crianza eran de Pujato. Ella había quedado embarazada apenas se casaron y decidieron practicar un aborto porque eran muy jóvenes. Desde entonces no pudo volver a gestar. La pareja se mudó a Rosario y después del Mundial 78, la mujer sintió el deseo de ser madre. Visitaron a una partera de Arroyito, quien la derivó con Dolly. Le pidieron un bebé rubio. Dolly les dijo que se lo iba a conseguir. En septiembre de 1978, recibieron un llamado en la casa de una vecina: “Ya tengo el paquete”. Salieron desde Arroyito hacia zona sur. En un cajón de manzanas pusieron unos almohadones y subieron el bebé al baúl del auto. Mientras dormía, cruzaron la ciudad evitando controles militares.
«Para ella los bebés eran un número y un signo pesos», dijo la hija apropiada de la obstetra acusada
“Mis padres de crianza tenían una heladería en Arroyito. De golpe llegó un niño rubio al barrio. Ninguno de mis vecinos ni amigos jamás me había dicho nada. Después de que yo publiqué mi historia, me llegaron mensajes de que mucha gente conocía de mi apropiación, porque mi mamá nunca estuvo embarazada. Según me dijo una vecina, yo habría nacido en el Hospital Eva Perón, de Granadero Baigorria”, contó.
La madre de crianza falleció en 2016 y el padre, tres años después. “Desde que supe la verdad la relación cambió, pero seguí cuidándolos hasta sus últimos días. Ahora estoy armando un camino de genealogía para conocer algo de mi familia biológica pero aún estoy lejos del resultado”, contó.
Por la época, Roberto se hizo análisis en Abuelas, pero los resultados fueron negativos. En 2022 decidió hacerse el ADN ancestral, pero los parentescos fueron lejanos. Entonces decidió publicar su historia en Facebook. Googleó el nombre de la partera y dio con un grupo de WhatsApp integrado por personas que tenían una experiencia similar.
En la Secretaría de Derechos Humanos le sugirieron ir a la Justicia para continuar con la búsqueda. En noviembre de 2023 hizo la denuncia de forma online y en abril de 2024 viajó desde Pinamar, donde vive en la actualidad, a Rosario. Le avisaron que la causa sería derivada a la Fiscalía de Delitos Complejos a cargo del juez Marcelo Bailaque, quien renunció a mediados de 2025.
“La causa cayó en un limbo judicial porque hubo un cambio en el sistema y mi denuncia quedó como en un área de transición, entonces no avanzaba. Otros integrantes del grupo se presentaron como testigos y en febrero allanaron el domicilio de Dolly. La Fiscalía pidió la indagatoria, pero el juez reemplazante, Carlos Vera Barros, envió la causa a la Cámara de Apelaciones donde continúa a la espera de una resolución”, señaló.
Las otras víctimas sumaron su denuncia en una nueva causa, a cargo de la fiscal federal Soledad García.
“Fue difícil tomar la decisión de denunciar porque no había respuestas, pero la partera sigue viva. Cuando se sumó la hija apropiada por ella, convenció al resto para que también denunciara. Queríamos llegar a esta instancia judicial para que escucharan a un grupo de personas que están buscando su identidad y que, muchas veces, se encontraron con las puertas cerradas, con malos tratos o con experiencias que no fueron buenas. Me siento acompañado por un montón de personas que me dan aliento. Contar mi historia es fuerte, pero logramos la imputación de la partera”, aseguró.
Este martes habrá una nueva audiencia tras el pedido de prescripción de la causa por parte de la defensa, que ya fue negado en la audiencia imputativa.
“Pido que las madres y padres que hayan tenido alguna situación irregular en el parto o a quienes les hayan dicho que el bebé nació muerto, salgan a buscarlo. Quizás ese bebé no estaba muerto y es alguno de nosotros que los estamos buscando”, concluyó.
