Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (UCA) revela que el 39,6% de los jóvenes de 18 a 25 años no completó la educación secundaria y que el acceso al empleo formal es limitado, especialmente en sectores de menores ingresos.
Un diagnóstico del Observatorio de la Deuda Social Argentina (UCA) expone la acumulación de desventajas educativas, laborales y psicosociales en jóvenes de 18 a 25 años. Según el informe, solo el 14,2% de los jóvenes argentinos accede a un empleo pleno de derechos.
Los datos del Observatorio de la Deuda Social Argentina revelan que un 39,6% de los jóvenes de entre 18 y 25 años no ha completado la educación secundaria obligatoria. Solo un 32,4% asiste o completó estudios de nivel superior, mientras que el 28% restante tiene el secundario completo como máximo nivel alcanzado.
El informe de divulgación «Juventudes Desiguales: Entre la Promesa y la Exclusión», elaborado por Agustín Salvia, Eduardo Donza y Miranda Correa (ODSA-UCA), con la colaboración de Fernanda Acuña y el acompañamiento de la iniciativa Vidas Desiguales de la Fundación La Nación, indica que estas decisiones están condicionadas por el origen social.
Brecha educativa
Según el informe, en el estrato medio alto, el 69% de los jóvenes inició o completó estudios superiores. Solo el 12,4% de este sector no finalizó la educación obligatoria. En el extremo opuesto, menos del 10% (9,4%) logró acceder al nivel superior. El 64,7% de los jóvenes de sectores vulnerables no ha terminado la escolaridad obligatoria.
Mercado de trabajo
El informe señala que el 22,5% de los jóvenes atraviesa situaciones de empleo irregular o desempleo reciente. El 10,7% padece un desempleo de larga duración (más de seis meses). El 16% se encuentra en empleos precarios, y un 36,6% permanece inactivo.
En el estrato medio alto, el empleo regular alcanza al 38,9% de los jóvenes, mientras que en el estrato muy bajo esa proporción es del 19,7%. La combinación de empleo irregular y desempleo reciente pasa del 11,6% al 30,6% entre ambos extremos. El desempleo prolongado afecta al 14,9% de la juventud de menores ingresos frente al 5,2% del estrato más acomodado.
Jóvenes que no estudian ni trabajan
La dedicación exclusiva al estudio alcanza al 26,6% de los jóvenes. El 39,7% trabaja sin estudiar (22,9% de forma regular y 16,8% de forma irregular). Solo el 13% combina ambas actividades. La desvinculación total de la educación y el empleo afecta al 20,7% de la juventud en general.
En el estrato medio alto, la desvinculación afecta al 8,3% de los jóvenes, mientras que el 41,2% se dedica exclusivamente a estudiar. En el estrato muy bajo, la desvinculación alcanza al 34,2% y la dedicación exclusiva al estudio cae al 15,6%. El trabajo irregular sin estudio en este sector es del 26,8%, frente al 4,9% del sector medio alto.
Políticas sugeridas
Los autores del informe proponen un decálogo de políticas integrales que incluye prevenir el abandono en la escuela secundaria y ampliar las posibilidades de continuidad hacia la educación superior para jóvenes de sectores vulnerables. El foco, según el informe, no debe estar en «promover cualquier empleo», sino en articular la formación y la inserción para asegurar puestos de trabajo estables, productivos y protegidos por la ley.
También sugieren abordar a la juventud desvinculada del estudio y el trabajo reconociendo que existen realidades heterogéneas, desde el desempleo y el desaliento hasta barreras sociales de cuidado no remunerado.
