Desde abril de 2024, siete librerías cerraron sus puertas en Rosario. Libreros y lectores señalan la crisis económica pospandemia, el aumento de costos y la posible derogación de la ley de precio fijo del libro como factores.
En abril pasado, la comiquería Totem cerró su local en San Martín al 1400 después de 40 años de actividad. Su dueño, Jorge Saghini, declaró: “La gente no tiene dinero, primero come y después te va a comprar cómics”. En febrero de ese año, la librería Craz, especializada en historieta nacional, fanzines y arte gráfico, liquidó su stock. Su dueño, Javier Craz, escribió en Instagram: “Demás está decir que la realidad tanto del país como del sector se ha hecho inviable seguir”.
Durante 2024 también cerraron El Gato Eterno (Zeballos 1460), Rayuela (Corrientes al 500) y Longo (Sarmiento al 1100), la librería más antigua de la ciudad, fundada en 1908. Longo cesó su actividad tras la muerte de su dueña, Coqui Longo. Otras librerías como Oslo Libros (Urquiza al 1000) y Chico y Babel (Zelaya al 1800) cerraron sus locales pero mantienen canales de comercialización virtual.
Según la Cámara Argentina del Libro, cerca del 80% de las editoriales registró una baja en sus ventas. En abril de 2025, el informe anual de producción señaló que se publicaron 36.942 títulos (17% más que en 2024), pero la tirada total cayó un 34%, principalmente por la retracción de ediciones estatales y compras institucionales.
Libreros consultados mencionan la posible derogación de la ley que garantiza un precio fijo para los libros. Carolina Elorza, de Mal de Archivo (Urquiza al 1600), afirmó: “La derogación de esta ley no es un ataque a las librerías, sino a la cultura del libro”. Raúl Valentini, de Oliveiro (Granadero Baigorria), sostuvo: “Si desaparece la norma, no sólo perderán las librerías, sino también los lectores”.
