El gobierno de Santa Fe confía en que la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete mejore el vínculo con la Nación, aunque persisten dudas sobre su capacidad de decisión frente a la administración de Javier Milei.
Santa Fe – La designación de Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete de la Nación generó expectativas en el gobierno provincial, que busca destrabar temas pendientes con la administración nacional. Según fuentes oficiales, la clave reside en que Santilli tenga poder de decisión para avanzar en gestiones que hasta ahora no tuvieron resolución.
El gobernador Maximiliano Pullaro mantuvo diálogo con Santilli desde antes de su asunción al frente del Ministerio del Interior. El domingo pasado, ambos compartieron la carrera de Turismo Carretera en Rafaela, y se prevé un nuevo encuentro en Buenos Aires esta semana, posiblemente con la participación del vicejefe de Gabinete del Interior, Gustavo Coria.
La experiencia previa con los antecesores de Santilli fue dispar. Con Guillermo Francos, el trato era bueno en lo personal pero flojo en capacidad de cumplimiento. Con Manuel Adorni, no hubo diálogo ni cumplimiento. Ahora, con Santilli, se espera un buen diálogo, pero la incógnita es si realmente podrá ejercer como jefe de Gabinete y si le permitirán tomar decisiones.
Entre los temas que la Nación dejó sin resolver y que Santa Fe no logró avanzar se encuentran la obra pública, el mantenimiento de rutas, la provisión de medicamentos –incluidos oncológicos–, el pago de la deuda histórica y las compensaciones del Régimen de Extinción de Obligaciones Recíprocas. Según estimaciones provinciales, la deuda asciende a dos billones de pesos. También está pendiente la transferencia de la ruta A012, clave para el tránsito hacia los puertos.
El gobierno provincial debió recurrir a la Justicia para reclamar el corte de fondos a la Caja de Jubilaciones, una medida que la Nación mantiene sin modificaciones. Además, no se cumplió con la ley de financiamiento universitario, cuyo veto fue rechazado por el Congreso.
En este contexto, los sectores no opositores a la Nación apuestan a que el cambio de rumbo sea más político y cumpla con lo básico. Pullaro sigue de cerca la situación, mientras se acerca el clima electoral, que condiciona las decisiones del nuevo jefe de Gabinete.
