La despedida de Carlos Alberto Indio Solari convocó a más de un millón de personas en el Microestadio Gatica de Villa Domínico, Avellaneda, durante más de 18 horas. El músico falleció el 5 de junio a causa de un ACV.
La despedida de Carlos Alberto Indio Solari se convirtió en una de las movilizaciones populares más multitudinarias de la historia reciente de la Argentina. Durante más de 18 horas, más de un millón de personas pasaron por el Microestadio Gatica de Villa Domínico, en Avellaneda, para darle el último adiós al exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
El músico fue hallado sin vida el viernes 5 de junio en su casa de Parque Leloir. La autopsia determinó que murió como consecuencia de un accidente cerebrovascular (ACV).
La ceremonia comenzó el domingo a las 10 de la mañana, una hora antes de lo previsto originalmente, debido a la enorme cantidad de fanáticos que ya aguardaban para ingresar al predio ubicado sobre la avenida Mitre al 5.000, en el Parque de los Trabajadores. Desde temprano, las filas comenzaron a extenderse por varias cuadras. Con el correr de las horas, la cola llegó a superar las 80 cuadras y se extendió durante varios kilómetros, alcanzando zonas cercanas al límite con la Ciudad de Buenos Aires.
A pesar de las bajas temperaturas y de la lluvia que cayó durante gran parte de la jornada, el flujo de personas se mantuvo constante. Miles de seguidores llegaron desde distintos puntos del país para despedir a una de las figuras más influyentes de la historia del rock argentino.
La transmisión en vivo realizada a través de los canales oficiales del artista mostró durante toda la jornada una fila ininterrumpida de personas de distintas edades que avanzaban lentamente hacia el interior del microestadio. Familias enteras, grupos de amigos, seguidores históricos y jóvenes que crecieron escuchando sus canciones compartieron largas horas de espera para acercarse unos segundos al féretro.
Horas antes del inicio de la ceremonia, la familia había informado que no existía un horario previsto para el cierre. «Continuará hasta que haga falta, para que nadie pierda su oportunidad de decirle adiós», señalaron en un comunicado. La decisión respondía precisamente a la magnitud de la convocatoria que se esperaba.
Sin embargo, cerca de las 4.30 de la madrugada del lunes las puertas del microestadio se cerraron luego de que ingresaran los últimos fanáticos que permanecían en la fila. Al mismo tiempo finalizó la transmisión en vivo que había acompañado toda la jornada.
Pasadas las 6 de la mañana llegó la confirmación oficial de que la despedida pública había concluido. A través de un comunicado, el Ministerio de Seguridad bonaerense informó: «Luego de retirarse los últimos seguidores, la familia ha decidido finalizar la despedida pública de Carlos ‘Indio’ Solari en el Parque de los Trabajadores en Villa Domínico, Avellaneda». Las autoridades destacaron además el comportamiento de los asistentes durante toda la jornada. «Agradecemos a la multitud que se acercó para despedir a su ídolo, cuidándonos entre todos y garantizando una movilización en paz», señalaron.
Para esa hora apenas permanecían en la zona algunos grupos reducidos de fanáticos, vendedores ambulantes y parte del operativo de seguridad que había acompañado el evento.
La magnitud de la despedida volvió a reflejar el fenómeno cultural construido por Solari a lo largo de más de cuatro décadas. Desde los años de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota hasta su etapa al frente de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, el músico desarrolló una relación singular con su público, capaz de movilizar multitudes en cada presentación. Esa conexión volvió a quedar en evidencia durante las últimas horas. La fila interminable bajo la lluvia, las canciones que sonaron durante toda la jornada y la presencia de seguidores llegados desde distintos puntos del país transformaron el adiós al Indio en una ceremonia colectiva que excedió largamente el ámbito musical y quedó registrada como una de las despedidas más multitudinarias de la historia argentina.
