Una tesis doctoral de la Universidad de Oslo (UiO) señala que las variantes genéticas comunes explican el 9% del riesgo de ruptura en mujeres y el 3% en hombres, aunque la autora advierte que no existe un ‘gen del divorcio’ y que el entorno también influye.
Una investigación de la socióloga Ruth Eva Jørgensen, presentada como tesis doctoral en la Universidad de Oslo (UiO), Noruega, analizó la relación entre factores genéticos y la ruptura de relaciones de pareja. El estudio utilizó datos del Estudio de Cohorte de Madres, Padres e Hijos de Noruega (MoBa).
Jørgensen afirmó que no existe un único ‘gen del divorcio’, sino que miles de pequeñas variantes genéticas influyen simultáneamente en rasgos complejos y resultados vitales como la personalidad, la salud y las relaciones. ‘La suma de estos factores puede generar en algunos de nosotros un riesgo ligeramente mayor o menor de abandonar a nuestra pareja. Hablamos de tendencias estadísticas en muestras amplias, no de una predicción de lo que sucederá en una relación específica’, declaró.
La investigación halló que las variantes genéticas comunes explican el 9% de la variación en el riesgo de ruptura en mujeres y el 3% en hombres. Jørgensen señaló que ‘estudios anteriores con gemelos encontraron una heredabilidad mucho mayor, algunos en torno al 50%’. Además, el peso de la genética varía según el contexto: ‘Las mismas variantes genéticas pueden tener un impacto diferente dependiendo del tipo de entorno, oportunidades y relaciones que se encuentren a lo largo de la vida’.
Los investigadores analizaron índices poligénicos, que resumen el efecto de miles de variantes genéticas. Observaron que un índice más alto en estudios superiores, bienestar subjetivo y edad al primer parto se asoció con un menor riesgo de ruptura. Por el contrario, puntuaciones más altas en conductas de riesgo como fumar e inicio temprano de la actividad sexual se vincularon con un riesgo algo mayor. Un hallazgo inesperado fue que un índice poligénico más alto para neuroticismo se relacionó con un menor riesgo. Jørgensen explicó: ‘Si sos una persona ansiosa y vulnerable es posible que necesites la seguridad que te proporciona una relación’.
El estudio también comparó familias adoptivas con familias con hijos biológicos para separar la herencia genética del entorno. ‘Observamos que las rupturas de los padres adoptivos tienen una asociación mucho más débil con las rupturas de los hijos adoptivos, en comparación con las familias con hijos biológicos’, sostuvo Jørgensen, quien concluyó que ‘la similitud genética familiar también influye’.
La socióloga advirtió contra el uso determinista de estos hallazgos. ‘Los genes contribuyen a que seamos diferentes, pero actúan conjuntamente con nuestra historia de vida, nuestro entorno, nuestra pareja y todo lo demás que sucede en la vida’, afirmó. ‘Es importante evitar una interpretación determinista de nuestros hallazgos y, en cambio, intentar comprender cómo interactúan la genética y el medio ambiente’.
