Dos menores, de uno y dos años, fueron atendidos en centros de salud de la ciudad con síntomas que llevaron a análisis toxicológicos. Los casos, no relacionados, encendieron las alarmas del personal médico y asistencial.
Un niño de dos años fue internado en el Hospital de Niños Zona Norte de Rosario por hiperactividad y llanto incontrolable, mientras que un bebé de un año ingresó con convulsiones a la guardia de otro nosocomio. En ambos casos, los análisis de orina realizados dieron positivo para cocaína. Según informaron desde los hospitales, los menores se encuentran estables y bajo observación, con abordaje interdisciplinario según los protocolos vigentes.
Los casos no están relacionados entre sí. Respecto al niño de dos años, familiares relataron que el padre, separado de la madre, lo habría entregado en condiciones preocupantes. «El primer análisis de orina dio positivo de cocaína», confirmaron los médicos a la familia. En el caso del bebé de un año, los estudios complementarios fueron normales, pero el examen tóxico solicitado detectó la sustancia.
Profesionales de la salud y asistentes sociales manifestaron su preocupación por el aumento de situaciones similares en la ciudad. El mes pasado, un lactante de dos meses también ingresó al Hospital Vilela con cocaína en su organismo, en un contexto materno complejo vinculado al consumo.
Los especialistas explican que la exposición puede darse a través de la lactancia materna, por inhalación en entornos donde se manipulan drogas o, en algunos casos, por suministro directo. Aunque no existen estadísticas nacionales al respecto, desde los hospitales rosarinos advierten que «ya no son casos excepcionales» y señalan un probable subregistro, ya que solo llegan a la atención pública los cuadros más complicados o aquellos detectados en estudios de rutina.
Ante esta problemática, los médicos reclaman la generación de estadísticas confiables y la implementación de acciones preventivas para abordar un fenómeno social que afecta a la población más vulnerable.
