La escritora argentina radicada en París publica una obra que se sumerge en la historia de una legendaria comunidad utópica europea de principios del siglo XX, explorando temas de libertad, resistencia y la vigencia de los ideales.
Paula Klein, escritora argentina residente en París, acaba de publicar su segunda novela, «Las brujas de Monte Verità», bajo el sello Lumen. La obra construye una trama atrapante en el marco de la legendaria comunidad utópica de Monte Verità, que a principios del siglo XX reunió a artistas y pensadores en una región agreste de Europa para desafiar las convenciones de la época.
En diálogo con La Capital, Klein explicó que, al igual que en su primera novela «La luz de una estrella muerta» -centrada en el artista Alberto Greco-, su nuevo trabajo muestra un interés por «los bordes de la sociedad», espacios donde se gesta resistencia contra la cultura dominante. «Me interesa mucho la vida de esos artistas y pensadores que no dudan en ir contra la corriente, que se atreven a poner el cuerpo en proyectos idealistas», afirmó.
«Las brujas de Monte Verità» sigue la historia de Verónica, una protagonista con un hijo pequeño que atraviesa una crisis laboral y afectiva. Ante dos propuestas de vida diferentes -una de su esposo para mudarse a un ecopueblo en los Pirineos y otra de una amiga para fundar una comunidad en la pampa argentina-, Verónica busca inspiración en la historia de los monteveritanos para decidir su camino.
La comunidad de Monte Verità, fundada alrededor de 1900 en Ascona (Suiza italiana) por Ida Hofmann y Henri Oedenkoven, promovía una filosofía de retorno a la naturaleza, con prácticas como el vegetarianismo, el nudismo, el trabajo al aire libre y, en sus expresiones más radicales, el amor libre y la experimentación con drogas. Atrajo a numerosos artistas e intelectuales de la época.
La novela plantea preguntas sobre el destino de las utopías y su posible fracaso. «Mi desafío al escribir fue pensar qué tanto hay de fracaso en una experiencia así y qué restos se sedimentaron para aparecer cien años después», comentó Klein. Para la autora, aunque los proyectos utópicos concretos puedan no perdurar, las ideas subsisten y es más interesante pensar «en términos de continuidad que de éxito o de fracaso».
Klein, quien descubrió la historia de los monteveritanos durante sus estudios universitarios, retomó el tema durante la pandemia, al observar un renovado interés por dejar las ciudades y retomar el contacto con la naturaleza.
