Ante fieles reunidos en el parque París Londres de Paysandú, el Sumo Pontífice pronunció una homilía centrada en tres símbolos de la región. Luego se trasladó a Montevideo para continuar su agenda.
El papa León XIV celebró este sábado su primera misa en Uruguay, en el parque París Londres, en las afueras de Paysandú. La ceremonia se realizó con cielo cubierto y viento, y contó con la presencia de fieles, entre ellos un número de argentinos que cruzaron desde Entre Ríos.
Al iniciar la celebración, el Pontífice expresó: ‘Queridos hermanos y hermanas, esta es la primera misa de mi visita que celebro en tierras de Uruguay. ¡Gracias por estar aquí!’. La frase generó una ovación de los presentes.
Los tres símbolos
Durante su homilía, León XIV estructuró su mensaje en torno a tres elementos: el puente, los palmares y el mate.
Sobre el puente internacional que conecta Paysandú con Colón, bajo la advocación del General Artigas, el Papa señaló que ‘no es difícil imaginar los beneficios que genera un puente: apertura, comunicación, intercambio’. Y agregó: ‘Por eso, ¡qué importante es ser constructor de puentes! Esa es la vocación a la que todos estamos llamados: construir puentes, estrechar lazos, unir, comunicar’.
Respecto de las palmeras, indicó que no crecen aisladas sino conformando palmares, y trazó un paralelismo: ‘Así también la Iglesia es una comunidad de hermanos que hunde sus raíces y bebe de un manantial común: la Palabra de Dios, los Sacramentos, la oración y la acción caritativa’.
Al referirse al mate, el Papa sostuvo: ‘Es un símbolo que está presente en cada hogar de este país, cada lugar de estudio, de trabajo, en cada reunión de amigos, me refiero al mate. Esa bebida tan típica de Sudamérica, cuyo significado profundo ustedes pueden explicar mejor que yo’. Y acotó: ‘También hasta Roma ha llegado el mate’.
Luego afirmó: ‘El mate es signo de familiaridad, amistad y encuentro, nos enseña a compartir, a estar juntos, a estrechar los lazos que nos unen y hermanan, es signo de acogida, de integración y de valores comunes’.
Asimismo, se refirió a la dimensión íntima del ritual: ‘Tomar mate es un ritual lleno de simbolismos, donde se dialoga sin palabras y cada detalle posee un significado propio. Pienso también en los mates que uno toma cuando está solo y acompaña un momento de silencio, de oración. En esos espacios de soledad, cuántas veces, tantos de ustedes, le habrán confesado a Dios sus preocupaciones, necesidades, sus deseos y anhelos más profundos’.
Presencia argentina
Desde las primeras horas de la mañana se observaron banderas celestes y blancas entre los peregrinos procedentes de Argentina. Asistieron familias que destacaron la cercanía geográfica y económica para cruzar el río Uruguay, una delegación llegada en dos colectivos desde La Paz (Entre Ríos) y ciclistas que completaron el trayecto desde Villa Elisa y Paraná pasando por Colón.
Ofrenda y partida
La eucaristía duró una hora y veinte minutos y concluyó con el saludo final frente a la imagen de la Virgen de los Treinta y Tres. Luego, la comitiva oficial se trasladó a la Basílica Nuestra Señora del Rosario de Paysandú, donde el Papa dejó una ofrenda floral. A la salida, dirigió palabras de agradecimiento a los vecinos, saludó a personas con discapacidad y bendijo a varios bebés.
Posteriormente, abordó un avión de la Fuerza Aérea uruguaya en el aeropuerto local con destino a Montevideo. En vuelo, dejó un mensaje: ‘Los animo a continuar la misión evangelizadora con entusiasmo. Sean puentes, para que muchos se encuentren con Jesús’.
En Montevideo, el programa prevé un paso por un hogar sacerdotal, visitas institucionales al barrio Casavalle y a la Universidad Católica del Uruguay (UCU), y una vigilia de oración en el Estadio Centenario.
