El delantero del Tenerife falleció el martes 3 de noviembre después de un paro cardiorrespiratorio ocurrido durante el encuentro contra el FC Andorra. La Policía Nacional abrió una investigación de oficio y el fiscal jefe de Santa Cruz de Tenerife consideró «difícil» que el hecho derive en un proceso penal.
El futbolista Jesús de Miguel, delantero del Tenerife, falleció el martes 3 de noviembre en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, donde había ingresado un día antes tras sufrir un paro cardiorrespiratorio durante el partido que su equipo disputó contra el FC Andorra en el estadio Heliodoro Rodríguez López, correspondiente a la segunda división del fútbol español.
La secuencia del hecho muestra el momento en que De Miguel intentó controlar la pelota en el círculo central del campo. En esa instancia, el arquero del FC Andorra, Jesús Owono, abandonó su área con el objetivo de despejar el balón. La rodilla del guardameta impactó contra el cuerpo del delantero, quien cayó al césped de forma inmediata. Los servicios médicos ingresaron al terreno de juego para intentar reanimarlo durante más de cinco minutos. El árbitro del encuentro decidió la suspensión definitiva del partido y expulsó a Owono por considerar que empleó una fuerza excesiva en la disputa de la pelota. El tribunal deportivo evaluaría una sanción de 12 fechas, el máximo estipulado en el reglamento de la asociación española de fútbol.
Tras el fallecimiento, la Policía Nacional abrió una investigación formal sobre el episodio. El Tribunal Superior de Justicia de Canarias, según fuentes judiciales, explica que toda muerte sin causa natural recibe la denominación de muerte judicial. Este procedimiento legal obliga a las autoridades a iniciar una pesquisa de oficio. El Grupo de Homicidios de la Policía Nacional se encuentra a cargo de las tareas investigativas para reconstruir la dinámica exacta del choque y determinar si existen elementos que permitan configurar un delito penal.
El acta arbitral constituye una pieza clave de la investigación, ya que especifica que el choque se produjo con el balón en disputa. Fuentes consultadas por El País indican que, hasta la fecha, no existe ningún precedente en España donde un futbolista se sentara en el banquillo de los acusados por una entrada violenta contra un rival. La justicia suele considerar las acciones que ocurren dentro del marco del juego bajo una lógica deportiva, salvo que se demuestre una intención clara de agresión que exceda las normas del deporte profesional.
El fiscal jefe de Santa Cruz de Tenerife, José Luis Sánchez-Jáuregui, se refirió a la situación en declaraciones a la agencia EFE. Calificó de «difícil» que el hecho derive en un proceso penal, ya que todo derivó de un hecho deportivo. Asimismo, destacó que la justicia española distingue lo ocurrido en un campo de juego de lo que sucede fuera de él.
La fiscalía y los jueces evalúan si la conducta de Owono, sancionada con la roja directa por el árbitro en aquel momento, representa una responsabilidad que trasciende lo reglamentario para ingresar en el terreno de lo delictivo. Los próximos días serán decisivos para determinar el rumbo final de esta causa.
