La actriz e influencer de costura habló sobre su afición por la costura, que aprendió de forma autodidacta a los seis años, y su presencia en TikTok.
A la misma edad a la que aprendió a leer, Florencia de la V aprendió a coser. Según relató en una entrevista con Clarín, nadie a su alrededor reparó en lo peligroso que podía ser que una nena de apenas seis años utilizara una máquina a pedal. Tampoco recibió enseñanza alguna sobre cómo hacerlo.
Apeló a su memoria emotiva, recordó imágenes de su madre y sus tías, todas costureras, volcadas sobre la máquina, y en un puñado de horas tuvo frente a ella su primera prenda confeccionada con sus manos: un vestido para su muñeca.
“Para mí yo lo tengo que tener en el ADN”, afirmó en la mañana de un miércoles de septiembre. Antes de atender al diario estaba cosiendo. “Estoy modificando un vestido que encontré el domingo, en la Casa del Teatro. Habrá sido un vestido de novia, tiene un género hermoso. Estos días lo descosí todo y ahora lo tengo puesto en el maniquí, tipo enagua, para reconvertirlo en alguna prenda canchera, versátil, que me sirva para usar con jeans o para ir a la playa”, detalló.
Consultada sobre por qué empezó a coser, respondió: “Creo que mi acercamiento a la máquina tuvo que ver con poder acercarme de nuevo a mi madre, que falleció cuando yo era muy chica. Un día la abrí, la enhebré y empecé a coser. Fue todo autodidacta. Nació de mi inquietud. Empecé a coser todos los días, de a poquito, con los vestidos para mis muñecas y de pronto un día me di cuenta que estaba haciendo cosas para mí”.
En cuanto a las recomendaciones, señaló que en ese momento no había Internet y lo máximo que podía tener era Utilísima, que quizás hablaba de algo de corte y confección, pero muy tranquilo. “Fue todo de curiosidad y conocimiento. Fue algo que probablemente se ve que lo tenía, iba probando. Encima yo durante mucho tiempo corté sin moldería. Y lo sigo haciendo igual. Sigo cortando mucho sin moldería”, sostuvo.
Sobre si dejó de coser en algún momento, contó: “Una de las primeras cosas que me compré cuando tuve plata fue una máquina de coser nueva, una portátil, porque para mí es una herramienta de trabajo. La costura está siempre. Coser me da identidad, porque siempre puedo ponerme algo especial como atuendo. Siempre tengo algo distinto a la hora de salir. Muchas veces me preguntan ¿de dónde es el vestido que tenés puesto?, ¿dónde lo compraste?, y es un vestido que me hice yo. Lo que sí me pasa es que quizás a veces no tengo una inspiración, o tardo en saber qué quiero hacer. Yo suelo comprarme los géneros que me gustan, las telas, y pueden pasar uno, dos meses hasta que me cae la idea de qué quiero hacer, digo ‘listo voy a hacerme un vestido, una falda, una blusa’, y recién ahí me siento a coser. Y en tres horas lo tengo listo, a veces menos tiempo incluso”.
Respecto a cómo se siente cuando cose, expresó: “Cuando estoy con la máquina yo me desconecto de absolutamente todo, para mí es un espacio de meditación. Me coloca en un estado hermoso. Corto la tela, enhebro la máquina, hago el hilván de la prenda, lo pruebo en el maniquí, lo saco, coso la máquina, hago terminaciones a mano, uso el cerebro, lo manual, lo motriz, y pienso solamente en eso, no puedo pensar en otra cosa. A veces incluso estoy tan enganchada que me olvido de hacer el video para Tik Tok”.
En relación con los videos que sube a TikTok, explicó: “Surgió espontáneamente. Un día hice uno y vi que la gente se enganchaba mucho. Desde hace unos días años que noto que las adolescencias volvieron a coser, ya no lo ven como algo de la abuela. Yo nunca tuve ese prejuicio, para mí la máquina de coser era la libertad, era una salida laboral, era ser diferente, era poder crear mis propios diseños y estar distinta, no salir como si fuéramos en serie todas vestidas igual. Además, algo que también me sucedió desde siempre, es que yo trabajo sin moldería, soy bastante libre a la hora de crear, no es que yo me llevo solamente por los patrones establecidos, los patrones los creo yo. Entonces soy como bastante osada a la hora de crear”.
Consultada sobre sus inspiraciones, mencionó: “Sí, tengo un vestido fucsia que hice para mí y para mi hija, para el Día de la Madre, que está inspirado en Gucci y Alexander Michele, director creativo de Valentino. Tiene un cuello blanco, un moño, volados, encaje. Ahora estoy fascinada con toda la falda de Miuccia Prada. Me parecen super políticos. Un vestido me parece muy político, una falda también, y sé que voy a hacer algo inspirado en los diseños de Prada también. Y digo qué lindo, porque me parece que la moda tiene que ser así, lo que hacen los grandes diseñadores se debería llevar fácil a la calle, a la vida, no es que vos necesitas miles de dólares para compártelo. Con un buen género, que acá hay géneros hermosos, podés hacer cosas impresionantes. No hay nada más hermoso que algo hecho a mano”.
Sobre si usa la ropa que cose, afirmó: “Sí, me visto con diseñadores pero también voy a eventos sociales o al teatro con muchos vestidos hechos por mí. Hay un vestido floreado con fondo negro, que usé para la gala de Fundaleu, que todo el mundo me preguntaba de quién era. Después el que usé para la gala de El diablo se viste a la moda, uno rojo, con plumas, también me lo hice yo”.
Finalmente, sobre qué recomendación le daría a alguien que quiera empezar a coser, dijo: “Creo que es importante que la gente vuelva a coser, que se amiguen con la costura. La verdad que para mí en una casa no puede no haber una máquina de coser. No solamente para hacer ropa, también para hacer cortinas, manteles, de todo. Siempre tenés que coser algo, un pantalón, a tus hijos. La máquina de coser tiene que estar ahí”.
