El BAAR se llevará a cabo desde el lunes 19 en la ciudad catalana con la presencia de la actriz y productora Martina Gusmán.
Desde el lunes 19 y por una semana, el cine argentino tendrá presencia en la agenda cultural de Barcelona con la tercera edición del BAAR, festival de cine argentino que se realiza en la ciudad catalana. Creado por los artistas y gestores culturales Fabricio D’Alessandro y Florencia De Maio, argentinos radicados en España, el evento cuenta con el apoyo del consulado argentino en Barcelona, la Academia de cine nacional y los premios Sur.
La programación incluye la proyección en competencia de films recientes como Nuestra tierra (Lucrecia Martel), Gatillero (Cris Tapia Marchiori), La mujer de la fila (Benjamín Ávila), La muerte de un comediante (Diego Peretti), Hijo mayor (Cecilia Kang) y La mujer del río (Néstor Mazzini). También se exhibirán películas nacionales inéditas para el público catalán: los documentales Donn. Instrumento de Dios (Florencia Dávila y Mariano Baez), El partido (Juan Cabral y Santiago Franco), El último viaje a China (Alejandro Maci) y las ficciones Weser (Fernando Spiner) y Canelones (Christian Basilis, Ana Laura Gussoni).
La muestra incluye una sección de homenaje a Adolfo Aristarain, en la que se proyectarán Lugares comunes, Martín Hache y Un lugar en el mundo. La actriz y productora Martina Gusmán participará el miércoles 21 con una charla en el marco de la sección Mujeres salvajes.
Florencia De Maio, directora creativa y curadora del festival, detalló en diálogo con LA NACION vía Zoom: “La idea del festival se gestó en los primeros tiempos de la pospandemia como un ciclo de cine que organizábamos en el consulado. Se llamaba Puentes porque la intención era justamente establecer puntos de contacto entre Argentina y Barcelona, difundiendo a los artistas que estaban acá y que seguían produciendo cosas vinculadas con la Argentina. Era también la oportunidad para recuperar los encuentros presenciales después de acostumbrarnos al encierro. La búsqueda era que habláramos de cine, pero desde un lugar un poco más humano. Empezó a ir muy bien, pero teníamos un espacio reducido en la sala del consulado y ahí comenzamos a pensar con Fabricio en hacer un festival de cine. Él es realizador audiovisual; yo soy actriz y, de hecho, llegamos acá gracias a la película Oculto el sol, que Fabricio dirigió, y queremos seguir apoyando nuestra cultura a la distancia. Este es nuestro canal para seguir conectados con los dos continentes. Para conectar a otros con el arte argentino. Para abrir una puerta a los creadores cinematográficos”.
De Maio agregó que el festival cuenta con siete sedes en Barcelona y salas en El Masnou y Castelldefels. “Aquí en Barcelona hay muchos festivales de diferentes nacionalidades que terminan siendo consumidos por su propio nicho, por su propia comunidad. Nosotros lo que tratamos de hacer es que casi no se perciba que es un festival de cine argentino y que lo vayas descubriendo cuando entres. De eso se trata también: hacer puente. Incluso cuando tenemos películas que son complejas de entender por nuestro léxico, por nuestro humor o por nuestra forma de hablar, lo que hacemos es subtitularlas al catalán para que, por ejemplo, la gente de acá pueda entender y relajarse en lo que está viendo. Que se sientan incluidos”, explicó la programadora, residente en Barcelona desde hace diez años.
“Desde la curaduría del festival entendemos que la comunidad argentina que consume nuestro cine acá lo hace con una mirada atravesada por una migración que te hace ver las cosas distintas. No es lo mismo ver una película argentina en tu casa, en tu tierra, que verla en otra parte del mundo y ya encima viviendo con otras costumbres, entonces, cuidamos mucho esos detalles desde la organización”, sostuvo De Maio.
La muestra se inaugura este lunes con la proyección de Relatos salvajes, de Damián Szifron, y cerrará con Caballos salvajes, de Marcelo Piñeyro. En la presentación del festival, la programadora escribió: “Esta edición propone observar aquello que se ha vuelto salvaje en nuestras vidas y recuperar, a la vez, otra dimensión de la palabra: la fuerza vital, la libertad, el instinto, la cooperación y el deseo de volver a lo esencial. Durante estos días, el cine será un espacio para detenernos, escucharnos y recordar nuestro eje. Porque quizá un mundo más equilibrado comience cuando volvamos a encontrarnos”.
El festival también incluye la proyección de Tiempos de ilusión, una comedia familiar francesa; Street Fighter, que según la organización pierde potencial al reírse de sus orígenes; y La caída de la ballena, una aventura que destaca por su despliegue visual.
