El sumo pontífice arribará al país casi 40 años después de Juan Pablo II. Antes pasó por Francia, donde se pronunció sobre inteligencia artificial, eutanasia y justicia social. Una encuesta midió la expectativa sobre la relación Gobierno-Iglesia.
El papa León XIV visitará Argentina del domingo 8 al miércoles 11 de noviembre, con sede en Buenos Aires, Córdoba y Luján. Será el regreso de un sumo pontífice a suelo argentino casi 40 años después de la visita de Juan Pablo II. El viaje se enmarca en una gira por Sudamérica.
El excardenal Robert Prevost, antes de llegar a Argentina, estuvo en Francia entre el 25 y el 28 de septiembre. Allí pronunció discursos en París, Lourdes y Metz. En su intervención ante la UNESCO y autoridades civiles en París, afirmó: «La tecnología debe permanecer al servicio de los seres humanos y no convertirse en un instrumento de dominación e injusticia».
Sobre cuestiones éticas, en alusión al debate francés sobre eutanasia y al debate global sobre el aborto, declaró: «No tengan miedo de defender la dignidad humana desde el primer instante en el vientre materno hasta su último aliento».
Respecto a la justicia social, recordó que «nadie es tan pobre que no tenga nada que dar, ni tan rico que no tenga nada que recibir».
En relación con la diplomacia de la Unión Europea y las presiones internacionales, el pontífice indicó que «la paz no es un mero equilibrio de fuerzas, sino que se construye cada día a través del diálogo y la justicia».
Una encuesta reciente de Grupo Consultio señaló que el 24,7% de los consultados anticipa un empeoramiento en la relación entre el Gobierno y la Iglesia; el 14% prevé un acercamiento, y el 48,8% considera que no habrá cambios.
El pasado fin de semana se realizó la 52ª Peregrinación Juvenil a Luján, considerada una antesala de la llegada del papa. Según datos del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, convocó a más de 2.700.000 fieles, cifra récord.
En ese marco, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, se dirigió a los presentes. Dijo que «la Virgen de Luján fue presentada como un abrazo capaz de reunir a un pueblo atravesado por el dolor, la falta de trabajo, la enfermedad y la violencia verbal». Agregó: «Nuestra patria tiene muchos abrazos pendientes».
También describió la peregrinación sin «grietas ideológicas ni exclusiones» y sostuvo que «cuando nos descubrimos caminantes de un mismo pueblo, no le damos lugar al individualismo y a los discursos de odio».
Sobre la llegada de León XIV, el arzobispo afirmó: «Se va a encontrar con una Argentina herida, una Argentina dividida, con esa famosa grieta».
El ministro de Economía, Luis Caputo, reposteó un mensaje de Felipe Núñez en la red social X: «Como católico estoy cansado de este tipo. Menos política y más predicar la palabra de Dios, Cuerva».
En abril de este año, el expresidente de Estados Unidos Donald Trump cuestionó a Prevost y declaró que «debería dejar de complacer a la izquierda radical».
