La Internet Watch Foundation evaluó 6.310 imágenes producidas con inteligencia artificial entre el 1 de enero y el 30 de junio de 2026, un 40% más que las 4.512 detectadas en los doce meses de 2025. El 98% de las imágenes con edad y sexo determinables mostraba a niñas.
La expansión de las herramientas de inteligencia artificial generativa registra un incremento en la creación de material de abuso sexual infantil. Un informe de la Internet Watch Foundation (IWF), organización británica dedicada a detectar y combatir contenidos de abuso sexual infantil en Internet, indicó que durante los primeros seis meses de 2026 sus especialistas encontraron más material de este tipo que en todo el año anterior.
Entre el 1 de enero y el 30 de junio, los analistas de la entidad evaluaron 6.310 imágenes producidas mediante IA que cumplían con la definición legal de material de abuso sexual infantil. La cifra representa un aumento del 40% respecto de las 4.512 imágenes detectadas durante los doce meses de 2025.
Las cifras registran un sesgo de género. De las 6.221 imágenes en las que pudo establecerse edad y sexo, el 98% mostraba a niñas. Durante todo 2025 la IWF había registrado 4.259 imágenes únicas de niñas; hasta junio de este año contabilizaba 6.094.
Respecto de la edad de los chicos representados, de las imágenes detectadas durante el primer semestre, 2.534 involucraban a niños de entre 7 y 10 años y 2.369 a menores de entre 11 y 13. Además, hubo 1.004 imágenes de chicos de entre tres y seis años y 190 correspondientes a bebés y menores de dos años. En conjunto, el grupo de 7 a 13 años concentró el 79% del material generado mediante IA, frente al 70% registrado durante 2025.
Los especialistas advierten que las imágenes sintéticas no son inocuas. En numerosos casos los agresores utilizan fotografías auténticas de chicos y las manipulan mediante sistemas de IA para producir nuevas imágenes sexuales. Para las víctimas, eso significa que fotografías tomadas originalmente en situaciones cotidianas pueden convertirse en material abusivo que vuelve a circular por Internet y profundiza el daño.
Uno de los problemas tecnológicos señalados es que los métodos actuales de detección funcionan especialmente bien con imágenes que ya fueron identificadas. La IWF genera una suerte de “huella digital” o hash de cada archivo ilegal conocido, que luego permite a las plataformas reconocerlo y bloquearlo automáticamente. Una imagen recién creada por inteligencia artificial todavía no posee esa identificación: primero debe ser descubierta, evaluada y clasificada. La capacidad de generar miles de variantes nuevas pone en jaque a un sistema pensado originalmente para rastrear material previamente conocido.
La organización reclamó que Europa avance con una regulación que permita detectar tanto material previamente identificado como nuevas imágenes generadas mediante IA. “Es preocupante ver con qué rapidez estas imágenes continúan propagándose online”, señaló Kerry Smith, directora de la IWF. El desafío, según los especialistas, ya no consiste sólo en retirar contenidos después de que aparecen: es evitar que herramientas cada vez más poderosas permitan producirlos a escala industrial.
Una de las principales advertencias de la Internet Watch Foundation es que estas tecnologías pueden utilizarse para transformar fotografías auténticas de chicos en representaciones sexuales completamente nuevas. Los sistemas generativos permiten modificar imágenes previamente existentes, cambiar cuerpos, escenarios o situaciones y producir gran cantidad de variantes a partir de una misma fotografía. De esa manera, una imagen familiar o publicada originalmente en redes sociales puede terminar convertida en material abusivo sin que el chico haya participado jamás de esa escena.
Según la IWF, la utilización de imágenes reales para producir nuevo material puede profundizar el trauma de quienes ya sufrieron abusos y generar una nueva forma de revictimización.
