El exministro de Economía analizó la situación económica, el escenario electoral de 2027 y la construcción de una alternativa política. Sostuvo que la economía se encuentra estancada desde mediados de 2024 y que existe un electorado en busca de liderazgo.
Hernán Lacunza, exministro de Economía, se refirió a la situación económica del país y al escenario político de cara a las elecciones de 2027. En una entrevista, describió un panorama de «luces y sombras»: por un lado, mencionó la estabilidad nominal con inflación previsible, dólar sin sobresaltos y tasa de interés bajo control; por otro, señaló que «la plata no alcanza» y que el empleo y el salario real son problemas persistentes.
Lacunza afirmó que la economía argentina se encuentra en una «nueva normalidad» de estancamiento desde mediados de 2024, con una caída inicial, un rebote parcial y una posterior meseta. Indicó que la inversión empresarial lleva cinco trimestres consecutivos disminuyendo respecto del trimestre anterior. Diferenció sectores: energía, minería y agro generan 500.000 empleos directos, mientras que industria, construcción y comercio emplean a ocho millones de personas. «Es una economía desbalanceada», sostuvo.
Consultado sobre el año electoral 2027, Lacunza sostuvo que «en todos los años electorales hay dolarización» y que esto ocurre con independencia del gobierno de turno debido a la incertidumbre electoral. Mencionó que en 2025 el dólar subió 30% en seis meses y que eso tuvo efecto sobre los préstamos y la morosidad. Estimó que el gobierno llegará con reservas propias bajas y tipo de cambio estresado, aunque descartó un colapso, hiperinflación o default.
Al comparar la gestión de Mauricio Macri con la actual, Lacunza señaló similitudes en el estancamiento económico. Relató que en su paso por el gobierno tuvo que tomar «medidas duras» y que las opciones eran «reperfilamiento o hiperinflación, cepo o corralito». Sostuvo que las medidas preventivas deben tomarse antes y que un programa financiero no puede depender de una victoria electoral. «Uno no hace política pública para su gobierno, sino para los argentinos», declaró.
Respecto de la dificultad para atraer inversiones por la posibilidad de alternancia, Lacunza afirmó que existe un riesgo político intrínseco a la democracia. A su vez, sostuvo que hay una polarización y un intento deliberado del gobierno por profundizarla. «Polarizar puede ser tácticamente conveniente en términos electorales, pero es económicamente inconveniente», dijo. Añadió que la sociedad no está polarizada y que hay espacio para otras voces.
En cuanto a la construcción de un tercer espacio, Lacunza indicó que la prioridad es crear empleo, con un programa para la industria, la construcción y el comercio. Mencionó que el conurbano bonaerense, donde más del 60% de los chicos son pobres, no va a vivir de Vaca Muerta. «Hay que hacer política en el territorio, en la vida real, no en abstracto», expresó. También se refirió a la situación de Rosario, con una desocupación del 11,5%.
Sobre el futuro del PRO, Lacunza consideró que La Libertad Avanza fue importante y actuó con audacia, pero que ahora «hay que construir». Señaló que el PRO tiene experiencia en gestión y que se necesita un Estado capaz, ni omnipresente ni ausente. Mencionó los resultados de las pruebas Pisa como un problema y dijo que el PRO representa una etapa superadora.
Finalmente, al ser consultado sobre sus primeras medidas si ganara las elecciones de 2027, Lacunza mencionó un Rigi para la construcción, levantar los controles cambiarios y proponer a los gobernadores eliminar los impuestos a los créditos. «Un programa económico tiene cien iniciativas», concluyó.
