La Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI) registró 34.000 denuncias por delitos informáticos durante 2024 en el país. Especialistas en ciberseguridad señalaron que las estafas digitales incorporan herramientas de inteligencia artificial para imitar voces, imágenes y comportamientos de personas reales.
La Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI) registró más de 34.000 denuncias por delitos informáticos en Argentina durante 2024, lo que representa un 21,1% más que el año anterior. Entre las modalidades más frecuentes se encuentran el fraude online, la usurpación de identidad, el acceso ilegítimo a cuentas y las estafas vinculadas a plataformas digitales.
De acuerdo con los datos difundidos, las estafas digitales pasaron de intentos simples, como el mensaje de «hola mamá, cambié de número», a esquemas que combinan ingeniería social, datos personales y tecnologías avanzadas. Estas comunicaciones buscan generar urgencia y confianza en pocos segundos.
Al crecimiento de las denuncias se suma el uso de inteligencia artificial en los ataques, incluyendo videos falsos, clonación de voz y contenidos manipulados capaces de imitar a personas reales. Un ejemplo son las estafas que circulan por aplicaciones de mensajería, en las que los atacantes imitan la voz de un familiar o contacto cercano para solicitar dinero urgente. Mediante herramientas de inteligencia artificial, los audios replican tonos, pausas y formas de hablar.
«Estamos entrando en una etapa donde el cibercrimen ya no se basa únicamente en engañar, sino en construir experiencias digitales difíciles de distinguir de la realidad», declaró Federico Aragona, Director de Ventas Regional de F5 para Latinoamérica, compañía especializada en ciberseguridad.
«La inteligencia artificial les permite a los atacantes personalizar mensajes en segundos y replicar voces, imágenes o comportamientos con niveles de precisión que hace pocos años eran impensados. Mientras las señales de alerta empiezan a desaparecer, el desafío para las personas y las organizaciones es distinguir las amenazas y adoptar una lógica de verificación constante», agregó.
Según especialistas en ciberseguridad, la mayoría de las estafas exitosas apelan a emociones como el miedo, la urgencia o la confianza, a través de mensajes que simulan emergencias familiares, promociones falsas o alertas bancarias. El objetivo, indicaron, no es solamente robar datos, sino generar reacciones impulsivas antes de que la víctima verifique la información.
Desde F5 señalaron que una de las principales transformaciones es la velocidad con la que evolucionan estas amenazas. «Antes un mensaje fraudulento podía detectarse por errores de redacción o formatos poco creíbles. Hoy vemos ataques construidos con información pública de redes sociales, herramientas de IA generativa y automatización, lo que reduce drásticamente la capacidad de identificar señales sospechosas a simple vista. La ciberseguridad dejó de ser solo un tema técnico: es también un hábito cotidiano», afirmaron.
Los datos de la UFECI y las declaraciones de los especialistas indican que el fraude digital se construye sobre la verosimilitud. En un contexto donde la tecnología puede replicar voces, rostros y conversaciones, las recomendaciones de los expertos apuntan a desarrollar pensamiento crítico y hábitos digitales seguros.
