La función de fotos efímeras de WhatsApp es utilizada en un esquema de extorsión digital que busca obtener transferencias de dinero mediante intimidación psicológica.
Una nueva modalidad delictiva fue identificada por especialistas en ciberseguridad y fuerzas de seguridad. Se trata de un mecanismo de extorsión digital que utiliza la función de fotos efímeras de WhatsApp, configuradas para abrirse una sola vez, con el objetivo de manipular a los usuarios y exigirles transferencias de dinero.
El esquema comienza cuando la potencial víctima recibe un mensaje de un número desconocido que contiene un archivo multimedia programado para autodestruirse tras su apertura. Al pulsar sobre el archivo, la persona visualiza material gráfico de contenido íntimo o explícito, habitualmente extraído de bancos de imágenes o de terceros ajenos a la maniobra.
Una vez que el archivo es abierto, el estafador despliega una táctica de ingeniería social: finge haberse equivocado de destinatario y realiza recriminaciones formales. Mediante intimidación psicológica y generación de culpa, el atacante afirma que radicará una denuncia penal contra la víctima por haber accedido a dicho contenido sensible, salvo que abone una suma económica a modo de compensación extrajudicial.
Las autoridades policiales indicaron que este esquema no vulnera el código informático del dispositivo ni los servidores de Meta, sino que opera sobre las emociones humanas. Al apelar a la urgencia, la vergüenza y el temor ante una acusación penal ficticia, los estafadores buscan forzar resoluciones impulsivas.
Frente a la proliferación de estos intentos de chantaje virtual, los protocolos de seguridad informática sugieren no interactuar con remitentes no agendados ni abrir archivos temporales enviados por desconocidos. En caso de haber abierto el material, la recomendación es conservar la calma, abstenerse de realizar transferencias económicas y bloquear o reportar la cuenta agresora de inmediato.
