La Escuela de Enseñanza Técnico Profesional N° 480 ‘Manuel Belgrano’ de Santa Fe diseñó y construyó un andador adaptado para un niño con dificultades de movilidad, a partir del pedido de su madre y con materiales reciclados.
La Escuela de Enseñanza Técnico Profesional N° 480 “Manuel Belgrano” de la ciudad de Santa Fe fabricó un andador adaptado para un niño con dificultades de movilidad, a partir del pedido de su madre. La iniciativa surgió cuando la familia se contactó con Karina Molina, estudiante de 4to año de Informática, y Marcos Meynet, de 4to de Automotores, para consultar si la escuela podía fabricar el dispositivo.
El profesor Juan Cruz Palacio explicó: “Nos ponemos a hacer el proyecto. Conseguimos, buscamos algunos planos en Internet, y nos pusimos a trabajar en base a los planos y con material reciclado”. Los estudiantes y docentes trabajaron en un prototipo que debía ser plegable y adaptarse a las necesidades del niño.
Bastian, el niño destinatario, asistió a la escuela junto a su madre para que se le tomaran las medidas y se ajustara el diseño. Ese encuentro permitió que el proyecto dejara de ser un ejercicio de taller, ya que había una persona concreta esperando el resultado.
La propuesta fue presentada por la estudiante Karina Molina y tomada por el profesor Juan José Cazorla, quien planteó la posibilidad de realizarla. El jefe general de Taller, Gonzalo Pacheco, convocó a los docentes Palacio y Diego Ilves para llevar adelante el proyecto.
Palacio señaló: “Es muy importante que un alumno venga con una propuesta y nos plantee decir, quiero hacer esto, y que tenga un fin altruista”. La construcción implicó la aplicación de contenidos de distintas materias, como “esfuerzos y tensiones” y dibujo técnico. Los alumnos calcularon si el caño a utilizar resistiría la carga.
“La comunidad educativa trabajó en conjunto porque desarrollamos la parte de teoría, la de taller, la de informática, y salió un buen proyecto institucional”, afirmó el docente.
Marcos Meynet, uno de los estudiantes participantes, declaró que se sintió “muy feliz de poder contribuir a la causa de Bastian” y “muy orgulloso del trabajo que se pudo hacer acá en la escuela”. También señaló que el aprendizaje no termina con la jornada escolar y que el trabajo en el taller permite incorporar conocimientos y experiencias.
“Nos motivó mucho el tema de que Bastian tenga el andador lo más rápido posible. Por eso, hubo trabajo fuera del horario escolar”, relató.
El proyecto reunió a estudiantes y docentes de distintas áreas alrededor de una necesidad concreta, con planos, cálculos, materiales reciclados, soldadura, pruebas y ajustes.
