En el marco de la 34.ª edición del Congreso Aapresid, realizado en Rosario, Santa Fe, el sector agropecuario debatió sobre la creciente demanda de insumos producidos con estándares ambientales verificables. Empresas y especialistas coincidieron en que la medición de datos de captura de carbono y salud del suelo será condición para competir en mercados como el europeo.
Durante la 34.ª edición del Congreso Aapresid, celebrado en Rosario, Santa Fe, se abordó la sustentabilidad como un factor central para la rentabilidad futura del agro. En el panel “La sustentabilidad también se paga”, se señaló que las demandas globales de regeneración ambiental se han convertido en pedidos concretos de la industria hacia los productores, generando oportunidades económicas.
El ingeniero agrónomo Tomás Mata, fundador y consultor en GapGreen, afirmó que el comercio internacional actual exige transparencia informativa y datos verificables sobre los procesos productivos. “El cambio de la demanda ya comenzó hace rato. Hoy ya vemos atributos que tienen que ver con cómo fueron producidos, si realmente cuentan con datos verificables, qué tipo de práctica, si no es solo precio y calidad, pero también es evidencia”, declaró.
Mata también mencionó que las empresas son impulsadas por sus inversores, quienes necesitan garantías sobre el destino de sus fondos. Recomendó que el sector participe activamente en la elaboración de regulaciones: “Tenemos que tratar de tener un protagonismo hablando como protagonistas de las regulaciones y no de espectadores”.
Inés Di Nápoli, directora de estrategia global de Puma By Regrow, explicó que la digitalización permite convertir prácticas agronómicas en activos financieros. La plataforma, que monitorea 7 millones de hectáreas en 7 países, se fusionó con Regrow en marzo de 2026. Según Di Nápoli, “los activos más importantes de los productores son sus datos”. Subrayó la importancia de demostrar el valor de prácticas como la siembra directa para generar negocios y acceder a créditos con tasas diferenciales.
Jean Del Bo, de Soil Capital, expuso el rol de los intermediarios financieros en la transición hacia la agricultura regenerativa. Señaló que el carbono es un indicador útil pero insuficiente, y que se debe considerar también la salud del suelo, la calidad del agua y la biodiversidad. “Lo que queremos es que la agricultura pase a agricultura regenerativa”, afirmó. Soil Capital ha desembolsado 21 millones de euros en Europa y busca replicar su modelo en América Latina.
Marcelo Torres, presidente de Aapresid, destacó que Argentina posee un 80% de superficie bajo siembra directa, frente a un promedio mundial inferior al 10%. Torres subrayó la importancia de la red de 1.000 productores y 10 millones de hectáreas para validar científicamente las prácticas. Sobre la calculadora de carbono, dijo: “El gran mérito que ha tenido Inés es la plataforma la calculadora de carbono; lo que ha hecho es convencer a los exportadores, a los bancos”. Torres concluyó que el país tiene argumentos para posicionarse en la conversación global sobre eficiencia ambiental.
