La decisión de los prácticos de río de rechazar el Decreto 690/2026 derivó en una paralización de las operaciones portuarias que afecta a exportadores y otros sectores vinculados. Este martes, unos 140 buques permanecían sin posibilidad de operar.
El servicio de practicaje, que consiste en asistir a los barcos en las maniobras de ingreso y egreso de los puertos, permanece interrumpido tras la implementación del Decreto 690/2026, que desreguló el reglamento vigente para la actividad desde 1991.
La nueva normativa exime a los capitanes extranjeros de contratar prácticos locales, amplía las dimensiones de los barcos para los cuales es obligatorio requerir esa asistencia, elimina el límite de cupos para que un profesional se inscriba como práctico y habilita a la Prefectura a prestar el servicio.
El Gobierno nacional ordenó a la Prefectura que intime a más de 500 profesionales del practicaje y pilotaje para que reanuden sus funciones de forma inmediata. Los prácticos llevan adelante un paro por tiempo indeterminado.
Conflicto atípico
Los prácticos no están nucleados en un gremio, pero decidieron de forma coordinada no aceptar nuevos contratos. Esta situación impide al Gobierno dictar una conciliación obligatoria, ya que técnicamente no se configura un conflicto laboral sino una determinación individual de profesionales independientes.
Pérdidas diarias millonarias
El presidente de la Cámara de la Industria Aceitera Argentina (Ciara), Gustavo Idígoras, declaró en Cadena 3 que «cada demora de barco es un taxi que va cobrando entre 50 y 100 mil dólares por día». También señaló otros posibles perjuicios: «Argentina puede entrar en una lista de país sucio, un país inseguro a la hora de cumplir con sus contratos de exportación».
Los efectos se extienden a todo el país. En Neuquén se detuvo la construcción de la terminal offshore del proyecto Vaca Muerta Oil Sur, porque el puerto de Bahía Blanca no puede cumplir con las maniobras pautadas.
La Cámara Argentina de Energía (Cade) informó que las operaciones portuarias de sus empresas asociadas están interrumpidas debido a la «indisponibilidad de prácticos por un conflicto cuyas causas son ajenas al sector que representan».
El Paraná con sus puertos paralizados
La parálisis de los puertos abarca desde el extremo sur en Ushuaia hasta la Hidrovía Paraná-Paraguay. El impacto es mayor en el Río de la Plata y el Paraná, zonas por donde circula cerca del 80% de las exportaciones e importaciones de la Argentina.
La medida de fuerza dejó a decenas de embarcaciones sin actividad en las terminales del Gran Rosario, San Lorenzo y Timbúes, y complica las exportaciones de granos, harinas y aceites vegetales.
El sitio especializado Argenports cita a fuentes vinculadas a la actividad portuaria para señalar que la operatoria permanece paralizada. Ante esta situación, se comenzó a modificar la planificación logística de terminales, exportadores, armadores y agencias marítimas. Las mismas fuentes explicaron que los buques continúan cargando en las terminales, aunque dejarán un margen de algunos pies de calado respecto del máximo previsto para cada operación.
Ese margen será completado una vez que la medida de fuerza finalice y se restablezcan los servicios de practicaje. Recién entonces los buques completarán la carga y podrán iniciar su viaje con el volumen originalmente programado. Aunque las embarcaciones podrían zarpar sin completar la carga, eso es inviable económicamente.
