Ceuta y Melilla, dos ciudades bajo soberanía española ubicadas en el norte de África, son objeto de una disputa diplomática entre España y Marruecos. Su estatus jurídico, su integración en la Unión Europea y su función como frontera migratoria generan controversia.
Melilla fue ocupada el 17 de septiembre de 1497 por una expedición encabezada por Pedro de Estopiñán, en nombre del duque de Medina Sidonia. Desde entonces quedó vinculada a la Corona española y adquirió una función principalmente militar y defensiva frente a la costa norteafricana.
Ceuta fue conquistada por Portugal en 1415 y quedó bajo la órbita de la monarquía española en 1580, cuando las coronas portuguesa y española se unificaron bajo Felipe II. Tras la separación de Portugal en 1640, Ceuta decidió permanecer junto a España. El Tratado de Lisboa de 1668 reconoció formalmente la soberanía española sobre la ciudad.
Estos antecedentes permiten a Madrid argumentar que las dos plazas no fueron incorporadas durante el protectorado español sobre Marruecos, establecido en 1912, ni arrebatadas al Reino de Marruecos cuando este alcanzó su independencia. Marruecos sostiene que la antigüedad de la presencia española no elimina el carácter colonial de los enclaves y que la pertenencia geográfica, histórica y cultural de las ciudades al norte de África justifica su restitución.
Ceuta y Melilla no aparecen en la lista de territorios no autónomos elaborada por la ONU. En 1975, Marruecos solicitó que fueran incorporadas a esa lista, pero la iniciativa no prosperó. España sostiene que forman parte de su organización territorial y no están administradas como posesiones externas o colonias separadas de la metrópoli.
Durante siglos, Ceuta y Melilla funcionaron como plazas militares, fortalezas defensivas, puertos comerciales y centros penitenciarios. La Constitución española de 1978 contempló la posibilidad de que accedieran a un régimen de autonomía, proceso completado en marzo de 1995. Desde entonces cuentan con asambleas elegidas por sus habitantes, presidentes y consejos de gobierno propios.
El ingreso de España a la Comunidad Económica Europea en 1986 convirtió a Ceuta y Melilla en territorio de la Unión Europea sobre el continente africano. Sus habitantes utilizan el euro y tienen ciudadanía europea, aunque las ciudades conservan un régimen económico y fiscal especial, excluidas del territorio aduanero y del régimen general del IVA.
Las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla son las únicas que conectan físicamente a la Unión Europea con África. La presión migratoria es un conflicto recurrente: España y la UE levantaron vallas y reforzaron la vigilancia. El 24 de junio de 2022, al menos 23 migrantes murieron en la frontera entre Nador y Melilla durante un intento de ingreso masivo.
Marruecos nunca renunció formalmente a Ceuta y Melilla. Las define como ciudades ocupadas. España responde que no existe negociación posible sobre su soberanía. En diciembre de 2020, el gobierno español convocó a la embajadora marroquí tras declaraciones del entonces primer ministro Saadedin Otmani sobre discutir la situación de las dos ciudades luego del conflicto del Sáhara Occidental.
