La jueza Melania Carrara formalizó la prisión preventiva por 30 días para Brian Sebastián R., imputado por realizar tareas habituales como «soldadito» de una estructura barrial de microtráfico en barrio Cerámica.
La jueza Melania Carrara formalizó la prisión preventiva por 30 días para Brian Sebastián R., imputado por realizar tareas habituales como «soldadito» de una estructura barrial de microtráfico en barrio Cerámica. La policía halló 36 envoltorios con cocaína ocultos entre las ramas de un árbol.
El fiscal Alejandro Caron le atribuyó la comercialización de estupefacientes en el barrio La Cerámica desde al menos el 12 de marzo de 2026 hasta el 12 de julio de 2026. El acusado fue detenido el 12 de julio en la madrugada mientras se encontraba comercializando al menudeo en inmediaciones de Siripo entre Ramos Mejía y Anchoris.
Al requisarlo, la policía encontró en el bolsillo derecho de su pantalón un envoltorio de nylon conteniendo restos de cocaína. Luego los efectivos realizaron un rastrillaje en la zona de influencia en la que se detectó que se movía y vendía drogas. Al llegar a una esquina determinada, se secuestró de entre las ramas de un árbol una media de vestir que contenía en su interior varios envoltorios similares al que poseía Brian. Realizada la prueba de reactivos, arrojó resultado positivo para sustancias, tratándose de un total de 36 envoltorios de nylon con un peso de 12,3 gramos.
A fines de junio fue detenido e imputado Gabriel A., de 32 años. Al ser capturado le secuestraron 31 envoltorios de marihuana y 11 de cocaína, todo secuestrado en calle Siripo al 1400, la misma cuadra donde ahora cayó Brian R. En esa oportunidad la jueza Luciana Vallarella tuvo por formalizada la imputativa, disponiendo la prisión preventiva efectiva por el plazo de 60 días a partir del 29 de junio.
Al allanar la casa de Gabriel A., la policía encontró sobre la mesa una bolsa de nylon con diversos envoltorios de aparente sustancia estupefaciente y de tres envoltorios de bolsa de nylon; una balanza de precisión, la suma de $993.300, dos teléfonos celulares y un cuaderno con anotaciones. El contexto de comercialización surge del material estupefaciente secuestrado, fraccionado en dosis y distribuido en una pluralidad de envoltorios.
