El presidente de China, Xi Jinping, realizó una visita oficial a Corea del Norte, la primera de esta jerarquía en siete años. El encuentro con Kim Jong-un se da en un contexto de tensiones geopolíticas en el Sudeste Asiático.
El presidente de China, Xi Jinping, visitó Corea del Norte para reunirse con el líder norcoreano Kim Jong-un, en una visita que rompió un lapso de siete años sin encuentros bilaterales de esta jerarquía. La última visita había ocurrido en 2019.
Según el analista internacional Joaquín Bernardis, en declaraciones a CyD Litoral, la visita busca restablecer el liderazgo chino en su área de influencia. Bernardis señaló que en 2019 Xi Jinping visitó Corea del Norte tras el fracaso de las negociaciones nucleares entre la primera presidencia de Donald Trump y Kim Jong-un, pero que en esta ocasión el contexto es diferente.
Bernardis explicó que China mantiene una relación compleja con Rusia respecto a Corea del Norte. Desde 2024, Pyongyang y Moscú firmaron un acuerdo de defensa mutua, lo que derivó en el envío de soldados y armamento norcoreano al frente ucraniano, a cambio de asistencia económica rusa. Esto generó preocupación en Beijing, que busca marcar diferencias con la política exterior rusa.
En cuanto al programa nuclear norcoreano, Xi Jinping evitó pronunciarse durante la visita, a diferencia de 2019 cuando presionó por la desnuclearización. A cambio de este respaldo tácito, Kim Jong-un espera que China interceda para el levantamiento de las sanciones económicas internacionales.
Bernardis sostuvo que el momento de la visita responde a que Xi Jinping percibe a sus competidores —Estados Unidos y Rusia— ocupados en otros conflictos, lo que le otorga mayor margen de acción para extender su influencia en el Sudeste Asiático.
