Este miércoles, en el Mercado Don Bosco de Funes, se reunieron familias autoconvocadas de la Escuela de Enseñanza Secundaria Orientada número 727 para analizar la situación edilicia, que afecta a más de 250 estudiantes.
El grupo de familias autoconvocadas de la Escuela de Enseñanza Secundaria Orientada número 727 de Funes se reunió este miércoles en el Mercado Don Bosco para analizar la situación edilicia que atraviesa la institución, cuya matrícula supera los 250 bancos ocupados.
Lautaro D’Anna, referente del grupo, declaró a La Capital que “la escuela comenzó sus actividades en un edificio antiguo, provisorio, precario y con marcados límites espaciales. El actual edificio alojó la antigua primaria 1061 (que logró su edificio nuevo), luego al Jardín 349 (que también consiguió su edificio nuevo) y no dispone de posibilidades materiales para ampliaciones”. D’Anna agregó que “la escuela secundaria 727 surgió como producto de la lucha de cientos de familias funenses que defienden la educación pública y que se movilizaron durante meses hasta conseguir la creación formal de la escuela”.
Consultado sobre el debate de las familias, D’Anna afirmó: “Estamos más unidos, convencidos y entusiasmados que nunca para conseguir respuestas institucionales a lo urgente y lograr un compromiso ministerial de diálogo constructivo, escucha mutua, proyectando una 727 para la Funes de acá a 30 años”. En cuanto a las posibilidades de lograr un nuevo edificio, sostuvo que “hay mucha expectativa por la finalización del edificio de la Eeso 727 en Villa Elvira. Nos alegra muchísimo ese logro colectivo de la ciudadanía. Es una gran conquista de derechos. Y somos conscientes y responsables con los tiempos para imaginar un nuevo edificio para nuestra secundaria, pero hay que avanzar con un diseño, un proyecto, un compromiso. Funes no para de crecer, la crisis económica sigue migrando estudiantes de la educación privada a la pública por los costos y las matrículas no paran de crecer. En la zona oeste de la ciudad aún siguen llegando familias preguntando por este tema”.
Respecto a la posibilidad de una solución alternativa, uno de los padres presentes afirmó que “no vamos a conformarnos con parches. Nuestros estudiantes merecen una escuela digna. Hoy no tienen baños adecuados, la terminalidad Naturales no tiene laboratorio. La terminalidad Educación Física no tiene lugar suficiente. No hay lugares comunes y hay barreras arquitectónicas marcadas”.
D’Anna detalló los próximos pasos: “Años atrás necesitábamos bancos. Hoy el reclamo es política pública, calidad educativa y un nuevo y definitivo edificio para la Eeso 727. Ayer mismo solicitamos reuniones formales con el Municipio, el Concejo Deliberante y el Ministerio de Educación. Lanzamos una gran campaña de recolección de firmas en toda la ciudad y proyectamos movilizaciones y ruidazos las próximas semanas. Nuestra única bandera es la celeste y blanca, en defensa de la educación pública. Necesitamos diálogo, escucha y un compromiso. No contamos con espacios suficientes, y en pocos meses las aulas que hay tampoco alcanzarán. Por eso necesitamos retomar un reclamo histórico: un nuevo y definitivo edificio para la Eeso 727”.
