Una sesión de la Comisión de Movilidad Urbana del Concejo Deliberante de Mar del Plata finalizó con un altercado físico entre taxistas y conductores de Uber. El hecho ocurrió este lunes y quedó registrado en la transmisión en vivo.
Una sesión de la Comisión de Movilidad Urbana del Concejo Deliberante de Mar del Plata, en el partido de General Pueyrredón, finalizó este lunes con un altercado físico entre taxistas y conductores de la aplicación Uber. El incidente ocurrió durante el debate sobre la regulación de las aplicaciones de viajes y quedó registrado por las cámaras que transmitían en vivo por YouTube.
La violencia comenzó aproximadamente media hora después de iniciada la sesión, cuando un referente de los conductores de aplicaciones comenzó a exponer su proyecto regulatorio y mencionó fallos judiciales que avalan la legalidad de su actividad. Los taxistas presentes reaccionaron con silbidos y gritos, y la discusión escaló a golpes de puño entre ambos sectores.
El concejal Guido García, de la Coalición Cívica y presidente de la comisión, intentó detener el altercado. En el video se lo escucha decir: «Muchachos, por favor».
Según relató García después del incidente, Facundo Setzes, referente de los choferes de aplicaciones, había comenzado a exponer cuando la situación se descontroló. Las imágenes muestran a Setzes golpeando a varios taxistas, incluida una mujer que participaba de la sesión, a quien le propinó golpes de puño en el rostro.
El temario de la sesión incluía tres propuestas para abordar el conflicto entre taxis y aplicaciones. El primer punto era un proyecto de la Coalición Cívica para regular las aplicaciones en General Pueyrredón. El segundo tema buscaba modificar la normativa vigente para taxistas, propuesto por la Unión Cívica Radical. El tercer punto, que provocó la tensión, era un proyecto presentado por la Asociación Civil Conductores Unidos, que nuclea a trabajadores de aplicaciones.
El conflicto entre taxistas y conductores de aplicaciones en Mar del Plata se prolonga desde hace años por la falta de una regulación clara. Los taxistas sostienen que las aplicaciones operan sin pagar las mismas cargas impositivas ni cumplir con las exigencias que ellos deben afrontar. Los conductores de aplicaciones argumentan que ofrecen un servicio legal amparado por fallos judiciales y que el mercado debe abrirse a nuevas formas de movilidad.
