Un equipo de investigadores y médicos argentinos logró implementar un programa de medicina de precisión en cáncer infantil que permitió mejorar el diagnóstico, pronóstico o tratamiento en dos de cada tres pacientes analizados que presentaban retos diagnósticos.
Un equipo de investigadores y médicos de Argentina implementó un programa de medicina de precisión en cáncer infantil que permitió mejorar el diagnóstico, pronóstico o tratamiento en dos de cada tres pacientes analizados que presentaban retos diagnósticos, según un informe publicado en la revista Pediatric Blood & Cancer.
El proyecto, denominado COPPA (Colaboración en Oncología Pediátrica de Precisión en Argentina), se propuso evaluar la viabilidad de ofrecer secuenciación genómica de tumores infantiles sin costo para los pacientes y maximizar su utilidad clínica mediante la discusión de casos en equipos interdisciplinarios.
El estudio, titulado “Challenges in Launching a Precision Pediatric Oncology Program in Argentina”, fue liderado por Guillermo L. Chantada y Andrea S. Llera junto a un equipo multidisciplinario que incluye a María Mercedes Paladino, Nicolás Pinto, David Verón, Fabiana Morosini y Hernán García Rivello, entre otros especialistas de instituciones de Argentina, Brasil, Chile y Uruguay.
Los profesionales, con base en el Instituto de Investigaciones en Medicina Traslacional (IIMT) de la Universidad Austral-CONICET y en colaboración con instituciones de América Latina, participaron del trabajo, que fue publicado en la revista oficial de la Sociedad Internacional de Oncología Pediátrica (SIOP).
La secuenciación genómica consiste en analizar el ADN y el ARN de un tumor para identificar alteraciones genéticas y comprender cómo se expresan los genes que pueden influir en su desarrollo y tratamiento. En lugar de aplicar tratamientos generales, esta herramienta permite avanzar hacia una medicina de precisión, en la que cada paciente recibe terapias ajustadas a las características específicas de su enfermedad.
Los resultados muestran que, sobre un total de 38 casos analizados, los hallazgos genómicos tuvieron utilidad clínica en una proporción significativa de pacientes, permitiendo confirmar diagnósticos, redefinir riesgos u orientar tratamientos específicos. Entre los casos secuenciados localmente, la utilidad clínica alcanzó el 67%.
“La secuenciación genómica no solo permite entender mejor el tumor, sino también tomar decisiones clínicas más precisas”, señalaron los autores, quienes destacaron que este tipo de abordaje ya es estándar en países desarrollados, pero aún presenta limitaciones en América Latina.
Uno de los aspectos innovadores del proyecto fue la implementación de los Ateneos Moleculares Interdisciplinarios, espacios virtuales en los que especialistas de distintas disciplinas y países analizan en conjunto los casos clínicos. Según el estudio, todos los profesionales participantes reportaron una mejora en su conocimiento sobre medicina de precisión y una mayor motivación para incorporar estas herramientas en su práctica.
El trabajo también identifica obstáculos para la expansión de este tipo de iniciativas, entre ellos la baja demanda inicial de estudios, las dificultades logísticas para el envío de muestras y la falta de tiempo de los médicos. A esto se suma el desafío de consolidar políticas públicas sostenidas que prioricen la medicina genómica en oncología pediátrica y el apoyo de organizaciones de personas con experiencia vivida en el cáncer infantil.
Los investigadores advirtieron que, aunque la información genómica puede mejorar el diagnóstico, su impacto terapéutico aún está condicionado por la disponibilidad de tratamientos específicos y ensayos clínicos en la región. “El desafío ya no es solo tecnológico, sino organizacional y educativo”, concluyeron los autores, quienes sostuvieron que la medicina de precisión debería ser considerada una inversión estratégica en los sistemas de salud, especialmente en enfermedades complejas como el cáncer infantil.
