El partido entre Argentino y Central Córdoba terminó 0 a 0, con incidentes previos en los accesos al estadio y un saldo de tensión y color en las tribunas.
El clásico del ascenso rosarino entre Argentino (salaítos) y Central Córdoba (charrúas) finalizó igualado sin goles en el estadio José Martín Olaeta. A pesar del marcador, ambos equipos mostraron vocación ofensiva, generaron situaciones de peligro y los arqueros Francisco Olivera y Matías Giroldi fueron figuras. Hubo dos expulsados: Renzo Altamura en el local y Theo Guiñazú en la visita.
La previa comenzó temprano en barrio Sarmiento, con hinchas locales congregándose desde la mañana en la esquina de Berón de Astrada y J. C. Paz, con bombos, banderas y comidas típicas. La hinchada visitante se reunió en el Gabino Sosa y luego partió hacia el estadio, con un fuerte operativo policial de Seguridad de Santa Fe.
Minutos antes del inicio, se registraron incidentes en ambos accesos. En el ingreso visitante, un grupo intentó entrar sin entradas, lo que generó disturbios con intervención de infantería. En el acceso local, también hubo forcejeos y corridas, con un saldo de lesionados y una persona hospitalizada. El árbitro demoró el inicio del partido hasta que se restableció la calma.
Una vez comenzado, el encuentro fue parejo y disputado, con un gol anulado, dos expulsados y destacadas actuaciones de los arqueros. Las hinchadas, separadas por el operativo de seguridad, vivieron el clásico con intensidad pero sin nuevos incidentes. En el balance, el partido fue una fiesta del fútbol del ascenso.
