El Ejecutivo municipal solicitó al Concejo exceptuar el límite de altura para construir un edificio sobre una casona de valor histórico en Belgrano 548, mientras crece la polémica entre defensores del patrimonio, vecinos y desarrollistas.
Un nuevo debate urbano sacude a Rosario. Esta vez, el foco está puesto en la casona de Belgrano 548, a metros del Monumento a la Bandera, donde se proyecta un edificio de 35 metros de altura cuando la normativa vigente (ordenanza 10838/25) permite hasta 14,5 metros. El Ejecutivo municipal envió al Concejo el pedido de excepción, lo que generó opiniones encontradas entre vecinos, profesionales y organizaciones internacionales.
Ilka Luetich, presidenta de la Vecinal Monumento a la Bandera, alertó sobre el precedente que podría sentar la medida: «Si se permite la excepción en este lugar, qué pasaría en el resto de la ciudad». La pregunta resume la preocupación de quienes defienden el cumplimiento de las normativas urbanísticas.
En lo que va de 2025, Rosario otorgó 357 permisos de edificación y remitió al Concejo 11 pedidos de excepción (aproximadamente un 3% del total). En 2024, fueron 652 permisos y 25 excepciones. La zona del Monumento conserva apenas dos casas en su estado original, una de ellas la de Belgrano al 500.
El proyecto garantiza la preservación de la fachada de la casona a cambio de habilitar la construcción horizontal detrás de la misma. Sin embargo, el Colegio de Arquitectura y Urbanismo (Distrito 2 Rosario) se opuso enfáticamente: «Las ordenanzas recientemente aprobadas estuvieron argumentadas con el objetivo principal de ordenar los criterios urbanísticos y patrimoniales, precisamente para evitar la proliferación de excepciones que, con el tiempo, terminan desvirtuando la normativa vigente».
La controversia también llegó a instancias internacionales. Icomos Argentina, asociación civil asesora de la Unesco, envió una nota al Concejo en la que destaca que el área tiene «alta significación histórica, simbólica, urbana y paisajística» y recomienda que las decisiones urbanas contemplen «no solo variables económicas o constructivas, sino también los efectos sobre la memoria, la percepción del paisaje y la identidad del lugar».
Uno de los propietarios, Luciano Agüero, expuso en el Concejo las dificultades económicas para mantener la vivienda. «Hace 15 años decidimos ponerla a la venta porque mi madre ya no podía vivir allí, pero los potenciales compradores se echaron atrás ante la imposibilidad de realizar emprendimientos rentables», explicó. Agüero señaló que las restricciones de conservación impiden intervenir la estructura y que las inmobiliarias ni siquiera pueden tasar la propiedad.
El expediente 32080/2025 quedó en stand by este lunes, a la espera de más definiciones. Mientras tanto, el debate sigue abierto y suma voces a favor y en contra de la iniciativa.
