La escritora argentina radicada en París presenta su nueva novela «Las brujas de Monte Veritá», una trama que explora los ideales utópicos de una comunidad europea de principios del siglo XX y su resonancia en el presente.
En su última novela, “Las brujas de Monte Veritá”, la escritora argentina Paula Klein, residente en París, construye una trama atrapante en el marco de una legendaria comunidad utópica europea de principios del siglo XX. Tras el éxito de “La luz de una estrella muerta”, Klein vuelve a sumergirse en la narrativa con nuevos riesgos y una exploración más profunda.
Publicada por Lumen, la obra gira en torno a un grupo de artistas que a principios del siglo pasado se reunió en una agreste región de Europa para formar un ideal comunitario, desafiando las convenciones de la época. Desde París, donde reside y trabaja, la narradora explicó a La Capital los aspectos centrales de su obra.
“Las brujas de Monte Verità comparte con mi primera novela la atracción por personajes marginales que se resistieron a acatar las convenciones o las modas en un momento dado”, señaló Klein. “Me interesa mucho la vida de esos artistas y pensadores que no dudan en ir contra la corriente, que se atreven a poner el cuerpo en proyectos idealistas que parecen, por momentos, descabellados. Incluso en sus previsibles fracasos, esos proyectos dejan huellas”.
La búsqueda de libertad total de Monte Verità —que incluyó el amor libre, el consumo de drogas, el nudismo, el veganismo o el ideal de un matriarcado— resuena con las utopías del siglo XXI. La novela retoma la pregunta fatídica: ¿toda utopía está destinada a fracasar? “Mi desafío al escribir fue pensar qué tanto hay de fracaso en una experiencia así y qué restos se sedimentaron para aparecer cien años después”, explicó la autora.
En la trama, Verónica, la protagonista, tiene un hijo pequeño y atraviesa una crisis laboral y afectiva. Su esposo Adrien intenta convencerla de instalarse en un ecopueblo de los Pirineos, mientras que su amiga Lucía, al separarse de su pareja francesa, quiere fundar una comunidad en la pampa argentina. Verónica busca inspiración en los monteveritanos para decidir su futuro.
La historia de Monte Verità comienza a inicios del 1900 en las orillas del lago Mayor, en Ascona, Suiza. Fundada por tres hombres y tres mujeres, la comunidad anticapitalista proponía una filosofía de vuelta a la naturaleza, con un matriarcado primitivo. El lugar funcionó primero como sanatorio naturista y luego como escuela de danza hasta 1928. Sus integrantes defendían el trabajo al aire libre, los baños de sol, el nudismo, el veganismo y, los más radicales, el amor libre y las terapias orgiásticas.
Consultada sobre el resurgimiento de las utopías en la era del consumo y las redes sociales, Klein afirmó: “Lo increíble de las utopías es que, aunque los proyectos puntuales fracasen, las ideas subsisten. En ese sentido, me parece más interesante pensar en términos de continuidad que de éxito o de fracaso”.
