Un joven de 15 años, en calidad de testigo protegido, relató cómo se ejecutaron los asesinatos de un taxista y un playero, entre otros crímenes, como parte de una serie de ataques planificados para generar conmoción en la ciudad.
La declaración de un adolescente de 15 años, identificado con las iniciales DMG, ha sido clave para que los fiscales Adrián Spelta, Patricio Saldutti y Franco Carbone imputaran a cinco personas por organizar una serie de ataques que dejaron cuatro trabajadores muertos en Rosario. El joven, que actuó como tirador en al menos dos de los homicidios, describió una secuencia de crímenes al azar ejecutados entre el 5 y el 9 de marzo, con el objetivo de causar conmoción pública.
Según el relato, los crímenes fueron planeados desde centros de detención. DMG señaló que recibió órdenes de Alejandro Isaías “Chucky Monedita” Núñez, preso en Piñero, y de otro recluso federal, posiblemente Esteban Lindor Alvarado o Claudio “Morocho” Mansilla. Los fiscales sostienen que los menores eran reclutados por un adolescente apodado “Matute”, quien les proporcionaba armas y pagaba entre 200 mil y 400 mil pesos por cada encargo.
El primer crimen fue el del taxista Héctor Figueroa, de 40 años, baleado la noche del 5 de marzo durante el entretiempo de un partido de Central. DMG contó que, junto a otros dos adolescentes, ejecutó el ataque y dejó una carta contra el gobernador Maximiliano Pullaro y el ministro Pablo Cococcioni. Al día siguiente, se produjo el homicidio del playero Bruno Bussanich, también atribuido al mismo grupo.
La investigación también vincula a estos ataques con el asesinato del taxista Diego Celentano y una balacera contra la comisaría 15ª. La declaración de DMG, aunque cuestionada por las defensas, ha sido considerada por la fiscalía como el eslabón que une a dos células delictivas. El adolescente, que tiene tratamiento de testigo protegido, no ofreció valoraciones sobre los hechos, limitándose a describir lo ocurrido.
