Un estudio del Observatorio de la Deuda Social revela que el 53,6% de los menores de edad son pobres, con la inseguridad alimentaria y la dependencia de la asistencia estatal como principales desafíos.
El reciente informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) señala que el 53,6% de los niños, niñas y adolescentes del país se encuentra bajo la línea de pobreza. Según el relevamiento, la carencia más urgente es la falta de alimentos.
El estudio detalla que el 28,8% de los menores experimenta inseguridad alimentaria, una cifra que refleja dificultades para acceder a una nutrición adecuada. En su forma más severa, esta problemática afecta al 13,2% de los chicos. Esta situación ha llevado a que el 64,8% de la población infantil dependa de comedores escolares, comunitarios o de la Tarjeta Alimentar para poder comer.
La pobreza infantil, según el informe, trasciende el ingreso monetario y se manifiesta en otras privaciones. El 19,8% de los menores dejó de atenderse con un médico por falta de recursos económicos, mientras que el hacinamiento afecta al 20,9% de los chicos, condicionando su desarrollo.
Los especialistas del ODSA-UCA recalcan que, a pesar de oscilaciones estadísticas, el panorama sigue siendo complejo. La dependencia de la asistencia estatal por parte de casi el 65% de la infancia evidencia la falta de autonomía económica en muchos hogares para sustentar la crianza.
El informe concluye que, sin cambios estructurales en áreas como educación, vivienda y empleo formal, la pobreza infantil seguirá condicionando el capital humano del país. La realidad de que seis de cada diez chicos sean pobres representa un desafío central para el tejido social argentino.
