El futbolista santafesino ingresó en el segundo tiempo tras dos partidos de ausencia y tuvo participaciones destacadas en la victoria 2-1 del conjunto canalla.
Jorge Almirón lo dejó en el banco de suplentes, pero en el segundo tiempo Ángel Di María saltó a la cancha. El volante no jugaba desde el partido ante Independiente del Valle por la Copa Libertadores. Venía con algunas molestias físicas que lo limitaron en las últimas semanas.
Desde su regreso a Rosario Central, Di María había sido una presencia constante. Jugó casi todos los partidos el año pasado y mantuvo su regularidad hasta el clásico ante Newell’s, donde anotó un gol pero sintió una molestia en el aductor izquierdo. Esa lesión lo llevó a ausentarse en el duelo ante Argentinos Juniors. Regresó para el segundo tiempo ante Banfield, fue clave, pero luego no ingresó en Mendoza ante Independiente Rivadavia y fue cuidado ante Atlético Tucumán.
En el empate 0-0 con Independiente del Valle por Copa Libertadores completó el encuentro, pero sus ausencias ante Huracán y, especialmente, ante Libertad de Paraguay (donde ni siquiera viajó) generaron preocupación. Finalmente, ante Sarmiento fue concentrado, partió desde el banco y entró promediando el segundo tiempo por Guillermo Pol Fernández.
A los pocos minutos de su ingreso, Jonatan Gómez empató el partido. Di María tuvo dos buenas intervenciones: asistió a Campaz por la izquierda (el centro del colombiano rebotó sin peligro) y, tras recibir de Franco Ibarra, acomodó un zurdazo que pasó cerca del palo derecho. La magia definitiva llegó con Vicente Pizarro, quien anotó el 2-1 en el rebote final.
Ahora se espera la evolución del futbolista para el próximo compromiso. Será difícil que esté el viernes en Río IV, ya que el martes siguiente Central jugará en Venezuela por la Copa Libertadores.
